

Sábado 22 de marzo de 2008. Vuelta de Semana Santa.
A 168 km de Madrid una retención de dos horas y media en medio de una tremenda nevada mientras la voz de la locutora de turno en la 88.7 (información de Iberpistas) me anuncia que:
“Tenemos una tarde complicada debido al intenso volumen de tráfico junto a las inclemencias meteorológicas…”
usté, Iberpistas y yo “tenemos una tarde complicada” miré usté…
…seguido de machacones anuncios de Iberpistas cada cinco minutos que te anuncian todas las bondades de la empresa que “vela por tu seguridad” con maravillosos recursos a tu servicio para garantizar tu seguridad y la comodidad de tu viaje.
La nevada empeora y los coches ni pa’lante ni pa’trás. Menos mal que a uno le dió hace unos kilometros por pararse y llenar bien el depósito y esas cosas y está calentito en su coche…
Y la locutora cada cuarto de hora con su cantinela de “qué complicado está el tráfico entre el km 102 y el 60 mire usté y qué preocupada que está Iberpistas por tu seguridad…”
Y oye, que se está poniendo bonito el paisaje e interesante el viaje, menos mal, agradecido estoy a Iberpistas que si no llegar a ser por ella me pierdo yo esto. Hacía tiempo que no veo nevar de esta forma, concretamente desde los tiempos de Alcalá de Henares cuando nos quedamos una hora en el tren parados porque las vías estaban llenas de nieve. Pero bueno… es que hay mucha nieve.
Mientras la locutora diga que Iberpistas trabaja por mi seguridad yo tan tranquilo. Con el depósito bien lleno y el aire calentito a disfrutar y no perder de ojo al de adelante a ver si en un despiste voy a “planchar” el capó de mi coche.
Dos horas y media después del km 102 llego al peaje de Iberpistastremendamentepreocupadapormiseguridad, lucho a brazo partido para no quedar atrapado en el embotellamiento del peaje, soporto la monumental pitada que se lleva el tipo de turno de guardia en el control de Iberpistas que “vela por mi seguridad” y por las de los otros miles de conductores que me rodean y preceden, pago religiosamente mis 8.85 euros, nueva lucha de cinco minutos para salir del embotellamiento de la salida del peaje y…
¡¡¡alehop!!! ya no hay ni atasco, ni retención, ni ná de ná hasta Madrid. Lo que no me decía la locutora es que en el km 60 está la principal causa del monumental despropósito, of course, como siempre… el peaje de Iberpistas.
En fin, espero que a los gerentes de Iberpistas mañana algún político de turno de la Comunidad de Madrid o algún diario nacional les zumbe un poco las orejas y les pongan los puntos sobre las ies porque desde luego impresentables hay que ser para crear 40 kilometros de retenciones con una nevada como la que estaba cayendo y no abrir los peajes para evitar males mayores.
Es lo que hay.
Iberpistas, compren su seguridad a 8.85 euros y disfruten del maravilloso paisaje y la nevada en plena primavera que estas cosas no se ven todos los días. Ya se sabe, la caja es la caja, y más en estos tiempos que corren.
En el próximo hablamos de usabilidad, prometido.