Tentándole (interacción)

francisco tosete | usabilidad, interacción, diseño y arquitectura de información

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October 1, 2009

Thinkepi: Interfaces táctiles y móviles

Al respecto del Thinkepi de David Maniega Legarda algunas aportaciones de mi visita al SIMO la pasada semana donde he podido “tocar” literalmente por unos momentos los mundos virtuales y jugar con pantallas táctiles.

El mundo táctil es el presente y una fuerte tendencia de futuro.

Una evolución natural para interaccionar con el ordenador y con nuestros dispositivos más cercanos. A tal efecto, el ratón inventado por Douglas Engelbart en 1967 ha cumplido sobradamente las expectativas para las que fue diseñado. No es de recibo que dispongamos de dos herramientas extremadamente versátiles para interactuar con nuestro entorno, las manos, que tienen diez dedos con diez yemas, que constituyen si nos abstraemos de su superficie y nos centramos en las extremidades, un total de 20 puntos de interacción posibles, con una superficie más bien pequeña y focalizada en la punta. 20 potenciales cursores con los que interactuar con los mundos virtuales que estamos desaprovechando por cómo fue concebido y diseñado el periférico “ratón” hace 40 años.

Es hora de dar un paso adelante y de superar este modelo de interacción. Otros canales, y no sólo los hápticos, tales como la voz o la mirada, están reclamando su justo espacio (por cierto, los gestos faciales de Opera eran una broma, una lástima porque pienso que constituyen un campo serio en el que investigar para personas con movilidad reducida, amén de las investigaciones que se podrían hacer en el campo del Diseño Emocional).

En el SIMO, Microsoft tenía una de sus nuevas mesas “Surface”. Básicamente es una superficie horizontal sobre un pie rectángular alto, dentro del cual se encuentra un equipo de cámaras que retroproyectan una imagen sobre la parte inferior del cristal.

Las cámaras detectan la posición de los dedos de la mano pudiendo monitorizar hasta 52 puntos de contacto simultáneos que ejercen presión sobre la superficie lo que supone que puede haber hasta 10 manos (o más dependiendo del número de dedos que utilice cada persona a la vez) interactuando al mismo tiempo con los objetos virtuales retroproyectados.

En general la interacción era bastante fluida y natural. El sistema respondía de manera eficiente aunque en ocasiones era necesario ejercer bastante presión sobre el cristal. Se podía jugar con los objetos, lanzarlos de un lado a otro donde rebotaban en los bordes de la pantalla, desplazarlos, rotarlos, escalarlos… Una interacción mucho más rica y natural con los objetos virtuales que en los sistemas operativos de hoy en día, y que es difícil de emular con el ratón y la forma en que están diseñados los componentes estándares de sus interfaces gráficas.

En cuanto a Windows 7, estuve probándolo en dos tipos de dispositivos. Por un lado en las pantallas táctiles verticales de HP y por otro, en un pequeño tablet desarrollado por Dell.

En las pantallas táctiles la verdad es que la experiencia no fue todo lo satisfactoria que hubiera podido esperar. Nuevamente había que ejercer bastante presión en ocasiones para desplazar y mover los objetos virtuales y los brazos no podían reposar sobre una superficie horizontal, como sucede con el ratón o el teclado en el ordenador, con el consecuente cansancio.

Asimismo, me sorprendí incoscientemente tratando de rotar la ventana del Explorador. No podía hacerlo. ¿Por qué? me pregunté. ¿Por qué no puedo rotarla y desplazarla adonde quiera como sí puedo hacerlo en Surface? Las pantallas táctiles deberían permitir idealmente emular una interacción más cercana a la experiencia física de nuestro entorno dado que estamos “tocando” los objetos. Si estoy escribiendo en un folio encima de mi escritorio, puedo girarlo sin problemas, rotarlo, desplazarlo o arrugarlo y tirarlo a la papelera que está debajo de la mesa… En el entorno virtual no puedo arrugarlo, ni empujar físicamente ventanas con aquella que estoy manipulando, tan sólo superponerlas. El paradigma de interacción de los sistemas operativos actuales se ha basado hasta ahora fundamentalmente en la oclusión, no en la extensión del escritorio ni en el desplazamiento de su superficie como sucede por ejemplo, en Android.

Otro problema se derivaba de la posición de la pantalla. Su ángulo y la altura de la persona podían incidir en el área objetivo en la que el usuario quería hacer clic y por ende dificultar que el sistema detectase correctamente el punto de presión que se correspondía con el control a pulsar. Más o menos, un poco, lo que les puede pasar a las personas de cierta altura en algunos cajeros automáticos: en ocasiones puede costar establecer la correspondencia entre los botones de los laterales del cajero y las opciones de pantalla deseadas haciendo que se pulse una opción incorrecta o no deseada.

En la pantalla del tablet de Dell que tenía el tamaño de un libro, la experiencia fue mucho más agradable al poder posicionarse en horizontal. Los problemas venían derivados una vez más, de su pequeña superficie y del pequeño tamaño de algunos de los principales elementos de interacción del sistema operativo dificiles de tocar con los dedos tales como los iconos, hiperenlaces, barras de desplazamiento vertical, etc.

Con todo ello, algunas de las conclusiones con las que me quedé:

  1. La interacción táctil supone un cambio de paradigma profundo en cuanto al modelo “clásico” de interacción hombre-ordenador que hemos experimentado durante los últimos 30 años. Además de los dedos, 20, tenemos dos potentes canales adicionales extra: la mirada y la voz, con los cuáles asimismo, podemos ejecutar acciones. Una nueva forma de interactuar a la que, como apuntaba Jorge Serrano Cobos, los usuarios no están de momento habituados.
  2. Las interfaces de los sistemas operativos actuales y de las aplicaciones de software no están optimizadas para ser usadas con las manos. No sé si el problema es achacable al software, al hardware o a ambos, pero ahí estaba. A la hora de tocar o manipular un objeto, mientras que el puntero del cursor permite un extraordinario grado de precisión, el dedo tiene una superficie de contacto mayor y requiere un mayor tamaño gráfico de los componentes, o al menos, una mejor calibración del punto medio de la superficie de la yema del dedo que toca la pantalla.

    Tecnológicamente, en algunos dispositivos el problema está resuelto satisfactoriamente, tanto desde un punto de vista hardware como software. En el iPhone por ejemplo se usa la metáfora de una gota de agua que actúa como lupa y maximiza con un ligero desplazamiento una zona concreta de la pantalla sobre la que presiona el dedo. De esta forma se puede interactuar más comódamente con los elementos que se encuentran dentro de su área y el dedo no tapa los objetos sobre los que presiona. Supongo que será cuestión de tiempo ver soluciones similares en sistemas operativos de equipos de sobremesa.

  3. En cuanto a la pregunta de ¿qué ha de ser primero, los equipos con tecnología táctil o las aplicaciones? creo, que al menos en un primer momento y en un estado embrionario vienen los dispositivos hardware y luego las aplicaciones software. Pasada una fase de adopción temprana, que es la que estamos viviendo ahora y de la que en cuanto a sistemas operativos en ordenadores personales está siendo punta de lanza Microsoft con Windows 7 (parece también que Apple está registrando patentes realmente interesantes de nuevos monitores y superficies táctiles de interacción) se va a dar indudablemente ese proceso de retroalimentación entre unos y otras que permita que experimentemos una interacción táctil realmente satisfactoria y no un experiencia híbrida como la actual a medio caballo entre la predominancia del paradigma del ratón y lo táctil.

Hemos de descubrir nuevas metáforas para trasladar del mundo real al virtual.

En la ponencia que Howard Rheingold dió el otro día, mencionaba que actualmente existen más de 4.000 millones de teléfonos móviles en el mundo, lo que supone que cerca de las dos terceras partes de la población mundial tienen acceso a un terminal móvil. Por otro lado, la previsión para los próximos cuatro años es que se alcancen los 6.000 millones de terminales. Estos dispositivos serán principalmente Smartphones, teléfonos inteligentes o, literalmente, miniordenadores portables que tendremos en nuestras manos. Dispositivos de Realidad Aumentada y geoposicionada que van a provocar profundas transformaciones económicas, culturales y sociales. Dispositivos que serán en su gran mayoría, táctiles. La irrupción del iPhone en el panorama móvil ha cambiado el paradigma de la industria y como decía el ponente de Telefónica Móviles en una de las mesas redondas de movilidad, parece que por fin les ha abierto los ojos a un nuevo modelo de interacción y de posibilidades económicas en cuanto modelo de negocio se refiere.

Rheingold apuntaba dos interesantes cosas:

El móvil va a tender a convertirse en el mando universal a distancia con el que podremos interactuar con cualquier dispositivo que tenga chips incorporados, tecnología de proximidad como RFID o códigos QR, por citar dos ejemplos.

Está comenzando a florecer un ecosistema de dispositivos y cosas conocido como la “Internet de las cosas” (”Internet of things“). En España se están desarrollando proyectos de investigación punteros con importantes inversiones económicas, como el capitaneado por Technosite en el Consorcio Inredis, en el cual el móvil adquiere capital importancia para los discapacitados .

Por otro lado Rheingold comentó que Apple acababa de solicitar la patente para incorporar tecnologías de Eye Tracking a dispositivos móviles, tecnología que permite establecer a qué punto se está mirando o, si está incorporada al ojo de la cámara de un móvil, al lugar al que apunta. Si lo relacionamos con el declarado interés de la compañía de Cupertino de impulsar la Realidad Aumentada en los móviles que permite superponer capas por delante de los objetos vistos para mostrar información adicional sobre ellos (literalmente esas Gafas 2.0 de las que habla Nieves González), con la posibilidad de aplicar tecnologías de reconocimiento remoto facial y de objetos, con su capacidad de geoposicionamiento, de conectividad, con el ya de por sí fuerte carácter social que tiene el móvil y que se potenciará aún más por su cada vez mayor imbricación con las redes sociales y la gestión del perfil personal y profesional en la Web, el universo de posibilidades que se abre en lo que a interacción se refiere es amplio y excitante.

Un dispositivo portable con un muy alto grado de penetración a nivel mundial que permitirá disfrutar en cinco años o menos de una experiencia realmente multimodal como no se cansa de repetir una y otra vez, conferencia tras conferencia, Vinton Cerf, Vicepresidente mundial y evangelizador de Google. Dispositivos accesibles y Diseño Universal por todos y para todos (y remito nuevamente al proyecto Inredis) con una (otra más) extraordinaria capa tecnológica que va a hacer nuestro mundo muy pequeño y va a tener un impacto revolucionario en la economía, las sociedades y la comunicación: la traducción simultánea, sincrónica, textual y por voz (concretamente, a través de los servicios de Google Translate y Google Voice que son, hasta el momento, los mejor posicionados por su tecnología y por el sorprendente y rápido grado de adopción que está teniendo Android en el mercado).

Es la hora de una interfaz más humana (literalmente). Los e-Textiles y los dispositivos que llevaremos puestos (”Wearable technology“) serán algo cotidiano con los que interactuaremos tocando la interfaz y manipulando los objetos virtuales con nuestras manos (si no visteis antes el vídeo de “El creador de mundos” es el momento de ello):


Este tipo de superficies no tienen por qué ser ni serán necesariamente planas sino también holográficas:


y dentro de no mucho, quizá, puedan ser incluso proyectadas en 3D por dispositivos que portemos en nuestros bolsillos:

Holografía de Nueva York en un prototipo futuro de teléfono móvil

Holografía de mujer en un prototipo futuro de un móvil

Prototipo futuro de un móvil capaz de representar holografías

Mujer con prototipo futuro de un móvil capaz de proyectar holografías en la muñeca
Imágenes de Johny Holland Magazine. Del post sobre Futuro y tendencias:
Mac’s petit inventions: 3D Interfaces de Mac Funamizu, distribuidas bajo licencia Creative Commons

Es el momento de poner en cuestionamiento lo que sabemos sobre Diseño de interacción, y de conceptualizar nuevos modelos de interacción e interfaces.

La interfaz, al igual que la World Wide Web, comienza también a ser ubicua.

Sí, los dispositivos móviles por su extraordinario grado de penetración y adopción presente y futuro están siendo y serán el principal acicate e instrumento para el cambio de paradigma de interacción.

September 28, 2009

Thinkepi de David Maniega Legarda: Las interfaces de usuario del mañana, hoy. ¿Están siendo los dispositivos móviles el acicate necesario?

Por su interés (y previo permiso) publico el último Thinkepi de David Maniega Legarda sobre interfaces táctiles y la respuesta de Jorge Serrano Cobos en Iwetel. Muchas gracias a ambos.

El próximo jueves publicaré otro Thinkepi, al hilo de este, con algunas impresiones que tuve del SIMO que no se difundirá en Iwetel, sólo aparecerá en el anuario impreso.

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Mucho se ha escrito los últimos años sobre el diseño de interfaces de usuario en base a las aplicaciones que se muestran al usuario, cada vez más enfocadas a la productividad y la facilidad de manejo de forma intuitiva. En paralelo, diferentes empresas llevan tiempo investigando sobre otro concepto relacionado pero no estrictamente con las funcionalidades de las interfaces, sino con el concepto del NUI (Natural User Interfaces), o lo que es lo mismo, el diseño de nuevas maneras de interactuar con dispositivos sin el uso de periféricos como pueda ser el teclado o el ratón. De entre los desarrollos basados en esta disciplina, tenemos resultados tan populares como el famoso iPhone o la consola Wii de Nintendo, que aprovechan las capacidades que nos ofrecen las tecnologías táctiles y gestuales para diseñar sus productos de cara a su comercialización masiva.

Pero no toda la investigación reside en esta tecnología: se están realizando nuevos productos capaces de reconocer objetos reales e interactuar con ellos, como es el caso de la Surface de Microsoft, o dar un paso más allá en el reconocimiento de los movimientos de las personas. En este sentido la industria de los videojuegos está apostando de forma firme y con gran potencial, para poder jugar sin necesidad de controles. En esta dirección, en junio de 2009 Microsoft presentó su apuesta a través del Proyecto Natal, un sistema basado en sensores y una cámara ubicados delante de la pantalla que es capaz de capturar los movimientos del usuario, creando un entorno 3D 100% immersivo que se aplicará a los contenidos que se desplieguen en su consola XBox. Aunando el avanzado estado en que se encuentran las tecnologías asociadas al reconocimiento de voz, en este entorno se le pueden dar órdenes al personaje o avatar para ejecutar acciones o movimientos.

Esto marca el inicio de una carrera imparable hacia el futuro de los controles de los diferentes dispositivos y de las diferentes aplicaciones que se puedan crear, bien tengan fines lúdicos como los videojuegos, o productivos de cara a las empresas. Si analizamos las perspectivas que esto nos posibilita y añadimos un poco de aquella ciencia ficción de unas décadas atrás, no es nada extraño pensar en los controles gestionados gracias a la interacción cerebro-máquina, como es el caso de la empresa NeuroSky que ya dispone de unos cascos que son capaces de captar diferentes vibraciones emitidas por el cerebro para realizar acciones, transformando sensaciones en acciones, algo así como la capacidad de leer la mente, algo que paradójicamente ya hacía el famoso ordenador Hall 9000 de la película “2001: A space odissey” que era capaz de realizar acciones a partir de los estados de ánimo y pensamientos de los ocupantes de la nave espacial. Todo ello nos lleva a pensar en un futuro entorno donde lo importante no serán los dispositivos únicamente, sino todo aquello que nos rodee y con lo que podamos interactuar sin necesidad de cargar con diferentes aparatos.

AQUÍ Y AHORA

Pero volviendo a una realidad más tangible y cotidiana, cada día vemos cómo miles de personas interactúan con diferentes dispositivos portátiles de diferentes compañías, formas, tamaños, funcionalidades, etc. Algunos, como los teléfonos móviles, han roto todas las barreras “previsibles”, que no imaginables, para convertirse en verdaderas oficinas móviles, generando un nuevo concepto formal a la hora de acceder y gestionar la información.

Uno de los principales elementos que está focalizando a los dispositivos móviles hacia estas nuevas cotas de portabilidad y gestión, es el hecho de desplazar muchas de las aplicaciones hacia la “nube” (cloud computing), de forma que se pueden reducir ostensiblemente las necesidades tecnológicas básicas de los dispositivos permitiendo trabajar en nuevo software más enfocado a la conectividad y el workflow propio de las acciones de gestión. La idea no es nueva conceptualmente, pero lo es en la manera en cómo se está solucionando. Si hacemos uso de la memoria reciente es interesante recordar, no sin cierta nostalgia por el nuevo mundo de posibilidades que se nos abría, cómo los teléfonos móviles, pda’s, smartphones, etc., se orientaban hacia una tecnología emergente que facilitaba el acceso a internet a velocidades hoy día irrisorias, pero que en su momento suponían una nueva vía de exploración. Nos referimos al protocolo WAP. La clave de que no tuviera el éxito esperado no fue otra que el cómo se representaba la información en los diferentes dispositivos. Recordemos que era textual, lo que entraba en contradicción con el uso de Internet, ya gráfico e incluso por exceso (aunque eso es tema de reflexión para otra nota). La experiencia de usuario ante una interfaz no gráfica, unido a unas posibilidades de desarrollo de aplicaciones más que limitada y una velocidad de acceso por evolucionar, son argumentos más que suficientes para abandonar esta tecnología. Esto nos lleva a pensar cómo un cambio de paradigma a “peor” puede hacer que un nuevo avance tecnológico se quede a las puertas del éxito sin conseguirlo. A eso lo podemos calificar de “fracaso previsible”.

Sin embargo, a día de hoy el resurgir de los dispositivos móviles como teléfonos o notebooks es una realidad y es necesario pensar qué elementos están contribuyendo a ese éxito tan rotundo. Es evidente que los nuevos dispositivos han mejorado muchísimo sus prestaciones, minimizando el impacto del peso en muchos componentes sin olvidar su rendimiento, pero una de las claves principales, al margen de la evolución tecnológica de chips y procesadores de alto rendimiento con bajos índices de consumo, es la relativa a los nuevos desarrollos establecidos en el diseño de nuevas interfaces de usuario mucho más intuitivas y enfocadas a la producción más allá del tradicional uso del ordenador, donde la existencia de todos los periféricos imaginables han estado relegando casi a un segundo plano el estudio y análisis de nuevos y mejorados controles.

En este sentido, vemos cómo en el mercado han ido apareciendo nuevos dispositivos pensados para mejorar los procesos de interacción sin tener que incrementar los tamaños ni pesos de los mismos, lo que supondría volver a caer en el temido “fracaso previsible”. Los usuarios de dispositivos móviles quieren que sean eso, móviles, no simplemente “portables”, que se puedan llevar encima sin gran esfuerzo ni bajo incomodidades extra. La clave es, ¿cómo hacerlo posible para no depender de otros periféricos? Bueno, aquí las leyes de mercado han ido marcando diferentes pautas, creando grupos de adeptos hacia diferentes tendencias. Buena nota de ello es la competencia existente entre los dispositivos como la Blackberry o los teléfonos Nokia NSeries y el iPhone o el HTC G1. Los primeros incluyen un teclado incorporado, ya sea visible o escondido bajo una “segunda piel”, mientras que los segundos incluyen unas grandes pantallas táctiles basadas en tecnología AM-OLED WXVGA que integran los controles principales como el teclado en la propia pantalla sin añadir ningún otro elemento complementario. Más allá de las discusiones sobre las preferencias del usuario de cara a utilizar una u otra modalidad, lo cierto es que las posibilidades de las pantallas táctiles de los dispositivos obligan a diseñar interfaces de usuario más intuitivas y eficaces, lo que conlleva el desarrollo de nuevo software pensado para los nuevos modelos de interacción, mucho más complejos que la “simple” interacción táctil.

Pero no todas las evoluciones en diseños de interacción táctiles están centradas en los dispositivos móviles. La industria está cada vez más determinada en potenciar la tecnología táctil en nuestros ordenadores personales. Claro ejemplo de esta tendencia es la reciente aparición del sistema operativo Windows 7, el primero en ofrecer la funcionalidad multi-touch, o por ejemplo los productos lanzados al mercado por parte de Hewlett-Packard con sus ordenadores estrella basados en tecnología táctil óptica, que proporciona una gran mejora en la calidad de la imagen y un coste más bajo que las pantallas táctiles resistivas utilizadas hasta el momento por un gran número de equipos. Este último tipo de pantallas se ven afectadas en los procesos de interacción si están rayadas o tienen algún tipo de rasguño, dejando la zona afectada casi inoperativa. En cambio, las pantallas táctiles ópticas no se ven influenciadas por este tipo de inconvenientes, que quedan relegados a un plano simplemente estético.

Otra de las ventajas que supone la adopción de pantallas táctiles de nueva generación, es que permiten realizar acciones naturales utilizando nuestros propios dedos o un apuntador (lápiz táctil), estableciendo incluso diferentes acciones en función del tipo de presión ejercida sobre la pantalla, y aquí radica uno de los retos que se plantea a los productores de software: crear aplicaciones pensadas para entornos táctiles. Esta cuestión encierra un bucle en el que la industria está inmersa. ¿Qué ha de ser primero, los equipos con tecnología táctil o las aplicaciones?

Mientras no madure el mercado de los equipos táctiles, la apuesta por crear aplicaciones para dichos entornos crece lentamente, pero por el contrario, si no se crean nuevas aplicaciones para equipos táctiles no se verá la necesidad del mercado. La problemática está ya planteada, ahora hay que ver cómo se comporta el mercado. Con la aparición del primer sistema operativo con tecnología táctil como hemos comentado anteriormente, no nos costaría imaginar un conjunto de aplicaciones basadas en tecnología táctil, donde el acceso a los contenidos, su manipulación y gestión sea más práctica, productiva e incluso más divertida utilizando el modo táctil. Por ejemplo, las aplicaciones basadas en mapas (Google Earth, Google Maps, Yahoo! Maps, Bing Maps) son claros candidatos a ser gestionados mediante la tecnología táctil de forma mucho más natural incluso, lo mismo que ocurriría con programas de edición de imágenes o vídeo, gestión de escritorios (basta con ver las posibilidades que nos ofrece BumpTop, un escritorio en 3D), administradores de ficheros, entornos para mundos virtuales en 3D, catálogos comerciales de todo tipo con sus carros de la compra (supermercados, tiendas de informática, de ropa, concesionarios de automóviles, etc.), e incluso los propios buscadores de internet [pensando especialmente en aquellos cuya gestión se realiza bajo una interfaz gráfica rica, como pueda ser el caso de SpaceTime 3D], etc. Todo ello es posible, simplemente es necesario pensar “out of the box” para crear nuevos modelos de interacción, donde un nuevo “periférico” (los dedos, o los gestos), plantea nuevas formas de interacción y, por consiguiente, nuevas maneras de pensar el software para que se adecue a éstas. En los próximos años veremos cómo la tecnología táctil, gestual y biométrica nos rodeará mucho más de lo que imaginamos a día de hoy, es algo imparable, y nosotros como gestores de la información, creadores de contenidos y expertos en el diseño de interfaces, debemos estar preparados.

Algunos enlaces interesantes

  1. 8º Foro de Innovación: Tecnología táctil, posibilidades y experiencias. Oficina Abierta de Innovación de la UOC. http://www.innovauoc.org/foruminnovacio/es/2009/06/8-forum-innovacio-tecnologia-tactil-touchscreen
  2. Buxton, Bill. “Multi-Touch Systems that I Have Known and Loved”. http://www.billbuxton.com/multitouchOverview.html
  3. Chamorro-Posada, P.; Martín-Gil, J.; Martín-Ramos, P.; Navas-Gracia, L.M. (2008). Fundamentos de la Tecnología OLED. Universidad de Valladolid. ISBN 978-84-936644-0-4. En línea: http://www.scribd.com/doc/13325893/Fundamentos-de-la-Tecnologia-OLED
  4. HP’s TouchSmart PCs. http://www.hp.com/latam/hogar/touchsmart/index.html
  5. Natural User Interface http://natural-ui.com/
  6. NUI Group http://www.nuigroup.com/
  7. Tecnologías implicadas en el concepto de pantallas táctiles o Touchscreen. http://en.wikipedia.org/wiki/Touch_screens

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Respuesta de Jorge Serrano Cobos publicada en Iwetel:

Al respecto, y por hablar de proyectos reales, nosotros hemos desarrollado sistemas para pantallas táctiles con simulación de ambientes 3D con hiperrealidad.

Las pruebas indicaban todavía una clara costumbre del usuario de perfil genérico a usar un sólo dedo, no varios, como en las multi-touch.

Lo cual, ojo, sólo quiere decir que por ahora, estamos más acostumbrado a usar un dedo (¿efecto de usar el ratón?) Intuyo que conforme los grandes de la industria vayan “promoviendo” (si no obligando) usar varios dedos, la cosa cambie.

Las pantallas multitouch tienen por ahora el problema del material (cascan bastante) y su coste, pero como todo, al ser un mercado jugoso, seguramente la cosa irá a mejor.

Respecto a lo que comentabas de los Natural User Interfaces y el vídeo que mostrabas en la web (véase antes de seguir leyendo) una reflexión:

¿Alguien se ha parado a pensar en que hacer lo que propone Microsoft supone transformar TODO el parque tecnológico del hardware mundial? Porque la estrategia económica aquí es que el interfaz es el hardware, cualquier hardware que se adapte claro (en el video, por ejemplo, una taza de café. Las tazas de café actuales no están preparadas, habría que cambiarlas todas…, y sólo es uno de los elementos hardware que aparecen en el video)

That´s A LOT of money, man.

La propuesta opuesta es la del MIT, Sixth Sense (a los bibliotecarios les interesará quizá parte del video ;-)

Es decir, NO hay interfaz, cualquier cosa lo puede ser, porque lo que llevas es una cámara que proyecta el interfaz sobre -casi- cualquier superficie. Mucho más barato ¿no?

Ya veremos cómo evoluciona la cosa. Mientras tanto, ¿nos adaptaremos (como usuarios, desarrolladores, alfabetizadores…) a lo que las grandes empresas nos “oferten”?

En fin, que parte de todo esto se puede hacer ya, hoy, en bibliotecas, archivos, museos… Si alguien se anima, que me dé un toque (momennnnto comercial, sorry)

May 16, 2009

Nokia, nanotecnología, interfaces hápticas, plegado de información y estética

“La forma de la superficie es dependiente del contexto” (minuto 5:08)

como la forma de la interfaz depende de la forma de la superficie, las implicaciones que tiene dicha afirmación son profundas en lo que al Diseño de Interacción se refiere.


The Morph concept de Nokia. Cosas como estas parecen ciencia ficción y sin embargo, la nanotecnología está ahí y en algún momento llegará a nuestras manos. Ya lo decía Steve Ballmer:

“…Steve [Ballmer] se sentía como Houdini y en un momento cogió una servilleta de color amarillo y la sacudió delante de nuestras narices. «¿Ven esto? Así será el dispositivo del futuro, una mezcla de pantalla de ordenador y de televisor. Será tan flexible que lo plegaremos y lo arrugaremos para meterlo en el bolsillo». Ballmer anunció que ese dispositivo, sea lo que sea, nos permitirá leer periódicos en el futuro, buscar teléfonos, mirar documentos, en fin, de todo”

Por cierto, en cuanto a las baterías de los dispositivos del futuro, además de la energía solar, se me antoja que posiblemente habrá al menos otras dos fuentes energéticas habituales: la cinética (movimiento, durante el día generamos -y desperdiciamos- una gran cantidad de energía sólo en nuestros desplazamientos cotidianos) y la térmica (gracias a la termodinámica) a partir del intercambio de calor entre nuestro cuerpo y la superficie del dispositivo.

Vía: Physical interface: Touching considerate design

February 1, 2009

Diseño Emocional, Apple, IPhone y Leonardo Da Vinci

Automatic translation of the text to english

Apple es pura emoción.

Siempre me ha llamado muchísimo la atención la vinculación tan fuerte que es capaz de crear Apple entre sus productos y sus usuarios.

Algunas de las claves en las que reside la construcción de su marca:

  1. Apple es algo prohibido: Un pecado. Apple es la manzana del pecado original. Una tentación.
  2. Precio: Los productos de Apple son caros. Los productos de Apple no son para todos. Quien quiera y quién pueda comprarse un producto de Apple es diferente. Un “Maquero”, un “pijo”. El precio actúa como un filtro y crea un valor diferencial con la gran diferencia de qué, mientras que los 30 o 40.000 euros que cuesta un Mercedes Benz Clase A no los puede pagar con facilidad mucha gente, los 1.500 que cuesta un IMac de 24 pulgadas sí puede llegar a gastárselos buen número de personas con más o menos esfuerzo. Y es precisamente en ese esfuerzo económico, a menudo traducido en esfuerzo laboral que hay que hacer para adquirir un producto dirigido a las masas, donde el producto adquiere su valor emocional. Principios opuestos (aparentemente) a la concepción empresarial Fordiana pero esencialmente iguales dado que al fin y al cabo, Apple tiene que ser elitista pero no tanto como para que sus productos no puedan ser adquiridos en masa. En fijar el precio exacto reside el equilibrio del éxito de la marca.

    Recupero parte de la entrada sobre la reseña del libro de Renato de Fusco “Historia del Diseño” de hace ya algún tiempo y la reflexión que hacía por aquel entonces:

    “Para responder al interrogante acerca del consumo del diseño de mobiliario es útil remitirse a Veblen y profundizar en su discurso sobre el éxito de los muebles caros. Escribe al respecto: ‘El principio general es que un objeto de valor para apelar a nuestro sentido de la belleza debe conformarse a las exigencias tanto de la belleza como del dispendio. Pero eso no es todo. Además, el canon del dispendio influye también en nuestros gustos hasta el punto de confundir inextricablemente en nuestra valoración los signos del dispendio con las características bellas del objeto, y catalogar el efecto resultante como un aprecio de la belleza. Las señales del dispendio de un artículo costoso logran pasar por rasgos bellos. Seducen como señales de coste honorífico y el placer que ofrecen por este motivo se confunde con el ofrecido por la forma bella y el color bello del objeto, de modo que a menudo decimos que una pieza de indumentaria es bellísima cuando un análisis de su valor estético nos permitiría como máximo afirmar que es financieramente honorífica. Esta fusión y confusión de los elementos del dispendio y de la belleza encuentra probablemente sus mejores ejemplos en los artículos de indumentaria y de interiorismo doméstico. Tales presupuestos planteados por Veblen en 1899, partiendo, en cuanto a mobiliario, del gusto de Ruskin y Morris por los objetos hechos a mano en detrimento de los producidos industrialmente (que no deberían haber conjugado lo ‘bello’ con lo ‘dispendioso’), retoman su actualidad justo cuando el diseño industrial en América debe hacerse caro para poder ser bello. Lo que Veblen anticipa parcialmente es que el valor ‘honorífico’, nacido de la fusión y confusión entre opulencia y belleza, se convierte a su vez en instrumento de riqueza y de provecho.”

    Reflexión: La discusión sobre dispendio-belleza de los objetos está de plena y vigente actualidad tanto en lo que se refiere a los objetos tecnológicos de nuestra vida cotidiana como a los diseños de los sitios web. Así, se percibe como excepcionalmente bello y funcional un IPod en parte debido a su coste lo que lo convierte en cierta medida, en un producto de corte elitista, cuando un análisis de otros reproductores de música podría arrojar la conclusión de que ofrecen mayores capacidades o funcionalidades en relación a lo que cuestan. El precio del IPod aparece como un rasgo del objeto que le otorga un valor diferencial respecto a la competencia y lo convierte en objeto de deseo.

    Apple está haciendo honor a lo sostenido por Veblen, el diseño industrial de los objetos tecnológicos se hace caro para poder ser aun más bello (bien es cierto que los gagdets de Apple también tienen otras cualidades como el cuidado look & feel, el diseño estético y el exquisito diseño de interacción que los hacen merecedores parcialmente de tal coste).”

  3. Objeto: Los productos de Apple tienen un diseño directamente pensado para provocar una respuesta emocional sensorial y a nivel visceral actuando sobre algunos de nuestros sentidos más importantes: la vista y el tacto. No sólo se diseña la interfaz y la interacción de la parte virtual del dispositivo sino que se pone especial enfásis en el cuidado diseño sensorial del objeto para asociarlo a valores de objetos físicos con los que interactúamos en nuestro día a día cotidiano.

    Dudo mucho que los creadores del IPod estuvieran pensando cuando lo diseñaron en el material de la taza del water en el que se sentaban por las mañanas antes de ir al trabajo o en el de la porcelana de la ducha en la que uno se da esos baños de agua caliente y de donde se sale más bien relajado pero, sea este un diseño hecho consciente o incoscientemente por parte de sus creadores, lo cierto es que los usuarios pueden llegar a asociar determinados valores, sensaciones y respuestas emocionales de su interacción con los objetos de su entorno físico cotidiano: limpieza, calidez, frescura, tersura, solidez, blancura… y en un nivel más profundo, casa, hogar y protección, de los sanitarios de nuestro baño, bienestar personal… extrapolándolos al objeto además de aquellos que le asociamos de acuerdo a las vivencias que tenemos al usarlo a lo largo de su vida útil (el teléfono con el que hablé por primera vez con la que ahora es mi mujer, con quién hablo con mis hijos, con mis padres, con mis amigos…) normalmente nos acordamos y asociamos experiencias emocionales positivas a un objeto. Cuando son negativas, simple y sencillamente nos deshacemos del mismo.

  4. IPod, bañera y limpieza
    IPod y su similitud con la bañera, por FrogDesign.

  5. Experiencia multisensorial: Los productos de Apple como el IPod no huelen a petróleo o a productos plásticos manufacturados al igual que no huele a plástico cuando entras en un Mercedes Benz. Hace mucho leí una entrevista en El País Semanal que hacían a una persona a quien había contratado Mercedes por su excepcional olfato y cuya responsabilidad era exclusivamente oler el interior de los coches y los materiales empleados en su fabricación, la madera que utilizaban en el salpicadero, la piel de los asientos, etc, con el objeto de asegurar una experiencia de usuario satisfactoria. Me encanta mi Peugeot 307 pero una de las cosas que no me gusta es ese olor a petróleo que todavía tiene casi dos años después de haberlo estrenado.

    Apple, cuida la experiencia olfativa, la visual y la táctil utilizando materiales con unas texturas estudiadas para provocar determinadas respuestas emocionales, el aluminio de los IMac asociándolo a valores físicos de limpieza, frescura, tersura, ligereza y sobre todo, solidez. El aluminio es uno de los materiales que se utilizan hoy día de manera intensiva en las carrocerías de los coches por sus cualidades físicas ideales para garantizar la seguridad en caso de accidente (se deforma fácilmente absorbiendo la energía cinética producida en un impacto evitando que el habitáculo reforzado de acero que constituye la parte central del coche donde viajan los ocupantes sufra daños con el fin de salvaguardar la integridad de sus ocupantes. Este principio de diseño es conocido como el eslabón más débil) y por su ligereza para aligerar el peso del coche y ahorrar en combustible. De estas características derivan valores ecológicos, de fiabilidad y seguridad que extrapolamos de forma insconsciente al ordenador que estamos usando.

    En cuanto a la experiencia auditiva, creo que no hay mucho que decir visto el éxito del IPod.

  6. Experiencia interactiva y de uso: La simplicidad, la aplicación de manera intensiva del principio de la navaja de Ockam, prescindir de todas aquellas opciones superfluas ayudando a focalizar la atención y la interacción en la tarea o tareas principales, minimizar el esfuerzo cognitivo, aplicar el uso de metáforas efectivas, aplicar el minimalismo en todas sus interfaces, el uso de la cinestesia, de la transición entre aplicaciones y ventanas de manera suave exactamente igual que la experiencia de pasar de una hoja de un libro a otra y sobre todo, la no existencia de pantallazos azules, sí, el sistema se puede quedar colgado pero si se cuelga, que sea de una manera “elegante” y no “amenazando” al usuario con mensajes incomprensibles sobre desbordamiento de memoria y ante todo, que no se cuelge a menudo, fiabilidad, seguridad, robustez y productividad. Que pueda hacer lo que quiera cuando quiera y sin tener que estar constantemte pendiente o preocupado de otros aspectos que tienen que ver con la tecnología, el objeto o el hardware, no con la tarea que deseo hacer, y que me impiden ejecutarla de manera efectiva.

Apple es una marca que vende Experiencias de Usuario en mayúsculas. Que vende emociones.

Si la juntamos con otra marca consolidada por el tiempo y elevada a mito por los medios de comunicación como Leonardo Da Vinci, genio creativo y talento sin par el resultado es emocional y el producto resultante, las camisetas, se convierten inmediato en objeto de deseo y por ende de consumo:

IPhone - Da Vinci

Camiseta del IPhone segun Da Vinci

Me pregunto cuantas camisetas habrá vendido hasta la fecha Keving Ton, amén de la visibilidad profesional que habrá ganado y el tremendo marketing viral que habrá generado sin necesidad de gastarse un euro por una idea tan simple como dibujar el IPhone conceptualizado según Da Vinci.

Otro ejemplo de cómo y por qué es crítico, el Diseño Emocional y de cómo y por qué el Look and Feel de un producto debe ser abordado como un todo único cuando se está diseñando. Al fin y al cabo somos seres eminentemente emocionales.

September 10, 2008

Apple y sus nuevos iPods

Lo de Apple es puro diseño emocional, y más concretamente visceral.

Nuevos iPod Nano de colores de Apple

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