Redefiniendo el concepto de libro
“…pongamos disponible nuestro libro de recetas en línea y ya no será más exactamente un libro. Se transformará en un producto interactivo y en una base de datos con una interfaz de usuario para la búsqueda y la navegación. Estará disponible en un ordenador de sobremesa y en dispositivos móviles en todo el mundo. Y gracias a la búsqueda por palabras clave de Google, cada receta se convertirá en un objeto discreto localizable (findable). Los usuarios pueden acceder a las recetas individuales sin experimentar todo el conjunto que llamamos libro. De hecho, nuestro libro de recetas se ha mutado en otra cosa, y no estamos seguros de cómo llamarla.”
Peter Morville. Ambient Findability. Sebastopol, (California) : O’Reilly , 2005, p. 48
(traducción muy libre)
Atomos versus bits. Ya hablaba de ello Nicholas Negroponte. La llegada de la Web móvil con tecnologías como Wi-fi, HDSPA (High Speed Downlink Packet Access) [2] y el desarrollo de nuevos estándares como el Ethernet 10GBASET que prometen tecnologías con unos ratios de transmisión de hasta 10 Gbps está posibilitando la conformación de un verdadero espacio informativo ubicuo y universal.
Microsoft ha definido los requisitos mínimos que debe tener un UMPC (Ultra-Mobile PC): Pantallas de 7 pulgadas mínimo con posibilidad de superar esta limitación según los nuevos avances, resolución mínima de 800 x 300 píxeles, incrementable 800 x 600 y 1024 x 600, con un formato de pantalla un poco inferior del estándar 16:9 (por cierto, cercano a la divina proporción 13:8 de la serie de Fibonacci), un peso inferior a los 900 gramos, autonomía de la batería de al menos 2.5 horas y con conexión Wi-fi.
A la luz de la reflexión de Peter Morville, de la llegada de la Web móvil, del desarrollo de la Web 2.0, de la interacción multimodal de dispositivos como el UMPC que está a punto de comercializar Asus (si no está ya en la calle) lo suficientemente ergonómicos y con pantallas lo suficientemente grandes y cómodas para realizar una lectura cómoda, del ecosistema de estándares abiertos que está impulsando el W3C, de la Web Semántica, de los desarrollados en el entorno bibliotecario como MarcXML por citar uno tan sólo, del crecimiento exponencial de la producción exclusivamente en formato digital (ya en 1999, según palabras textuales de Gates, en Microsoft estaban suprimiendo la documentación en papel) y de los proyectos de conversión masiva de bibliotecas en formato digital como los acometidos por Google, Amazon, Yahoo y muchos otros organismos de las administraciones públicas e instituciones privadas:
¿Tiene sentido seguir manteniendo hoy día el limitado concepto de libro que tenemos como una unidad finita, física, cerrada, de práctica o nula interactividad, no participativo ni colaborativo, o deberíamos comenzar a cambiarlo en los manuales y comenzar a pensar en términos de lo que ofrecen las nuevas plataformas y tecnologías?
Normal que estemos desorientados. Pienso que estamos ante un cambio que no se daba por igual en nuestra sociedad desde la aparición de la imprenta con todas las consecuencias que ello conlleva: para nuestra profesión, económicas, culturales y sociales y creo que tenemos que redefinir lo que es un libro, y con ello, todo lo demás asociado.