Entrevista personal y profesional en Recbib
Julián Marquina, director de Recbib, tuvo la amabilidad de entrevistarme hace ya algún tiempo. Hoy ha salido publicada. Aunque tiene una perspectiva bastante documental creo que puede ser interesante de leer para todos aquellos que estéis interesados en la evolución de esta, nuestra Sociedad de la Información/Tecnológica en la que vivimos.
Para los lectores de este blog las preguntas más interesantes pueden ser la tercera del bloque de Personal (si tienes curiosidad por saber de dónde me viene el interés por la Arquitectura de Información y el Diseño de Interacción), la tercera del bloque de Profesional, y la primera, la segunda y la cuarta del bloque de Nuevas tecnologías.
No obstante, lo dicho, tiene una perspectiva bastante documental.
Sin más, os dejo con la entrevista.
PERSONAL
- Háganos una pequeña presentación suya
Francisco Tosete, Paco para todo aquello que no sea el entorno académico, profesional y para el día a día. Inquieto, investigador nato legado de la Universidad y de la media tesis sobre Arquitectura de la Información que escribí en su día y que quizá alguna vez termine, o de la que puede que retome en cualquier momento para publicar un libro directamente sobre el tema. Inconformista, crítico con los medios de comunicación, con la Sociedad de la Información en la que vivimos, con la Web, con la Web 2.0 y especialmente con la vertiente social de las tecnologías. Tecnólogo (me encanta aprender y detectar tendencias en cuanto al mundo y a la vida digital que vivimos) y lector incurable desde que cogí el primer libro ilustrado en mis manos.
- ¿Cómo conoció RecBib? y… ¿qué le parece?
Lo conocí ya hace bastante tiempo a través de Iwetel. Me parece un muy útil, importante y necesario recurso de información para los profesionales de nuestro campo, especialmente en cuanto a empleo se refiere. La verdad es que es sorprendente el trabajo que estáis haciendo y la energía con la que lo acometéis, ojala hubiera más iniciativas como la vuestra.
- ¿Si no se dedicase a este mundo que le hubiese gustado ser?
Pues llegué a la Biblioteconomía y Documentación por casualidad ya que mi vocación era la informática, la arquitectura o el periodismo por este orden.
Los ordenadores me fascinaron desde que en segundo de BUP comenzamos a dar una asignatura llamada Tecnologías de la Información en la que hacíamos pequeños programas en Basic. En cuanto a la arquitectura, los edificios y las construcciones siempre me han llamado la atención. Podía pasarme horas mirando una obra. Y en lo referente al periodismo siempre me ha gustado escribir, creo que es una de las cosas que mejor se me da y con la que más disfruto haciéndolo.
Como comento, no obstante, mi llegada a la Biblioteconomía y Documentación fue por casualidad. En COU nos llevaron de visita a la Universidad Carlos III de Madrid y recuerdo que nos recibió en el aula magna el rector, que por aquel entonces era Gregorio Peces Barba. En la presentación que nos hizo comenzó a hablar de los nuevos estudios de Biblioteconomía y Documentación, las buenas salidas profesionales que tenía (por aquel entonces convocaban ofertas de empleo público para bibliotecas todos los años y con un gran número de plazas) la fuerte orientación tecnológica de la carrera y la buena dotación informática de la Universidad. Me gustó aquello. Tanto, que finalmente se convirtió en la carrera que elegí y aunque el primer mes me pasé preguntando qué hacía estudiando esto, cuando comencé a entender lo que era el mundo de la información y la Sociedad de la Información me fascinó. Durante el doctorado fue uno de los temas que seriamente consideré como materia para mi tesis hasta que descubrí algo que se llamaba Arquitectura de la Información y que aunaba mis otras dos grandes pasiones, el diseño web y la construcción, en este caso de espacios de información y… hasta hoy día. Me encanta mi trabajo como Arquitecto de Información.
- ¿Qué es lo que más le gusta de su profesión? y… ¿qué detesta?
Lo que más me gusta sin lugar a dudas es la transversalidad de nuestra profesión, lo importante y lo que impacta en todos los ámbitos profesionales y especialmente en nuestra vida cotidiana aunque la gente no sea muy consciente de ello.
En cuanto al ámbito de la Biblioteconomía se refiere me gusta todo lo relacionado con la Sociedad de la Información de la que soy muy crítico. Creo que la sociedad está narcotizada por el poder que ejercen los medios de comunicación sobre los individuos. Me sorprende observar la realidad paralela que construyen a diario, cómo crean corrientes de opinión y cómo movilizan a las masas de gente. Me fascina estudiar y observar las dinámicas sociales y como la Web se está convirtiendo en un factor disruptivo en todo este marco al convertirse en un medio de expresión y canal interactivo de comunicación paralelo en el que al menos puedes obtener otros puntos de vista más allá de las líneas “oficiales” de los cuatro grandes medios de comunicación que todos leemos o vemos y generar, debatir y compartir contenido de “n” a “n” en lugar de 1 a “n”, como ha sido hasta ahora dejando de ser meros actores pasivos receptores de mensajes preconstruidos milimétricamente.
Me fascina el poder de la información y entender el ecosistema político, económico y social que gira en torno a ella. Ojala tuviera formación de sociólogo porque seguro que otras perspectivas más allá de las que tengo ahora se me abrirían.
En cuanto a lo que detesto, bueno, no es exactamente detestar pero estoy cansado del constante victimismo en el que parece que caemos periódicamente como profesionales. El “no se nos conoce”, el somos una profesión minoritaria y que no aportamos valor, el somos una profesión sin futuro y abocada a la desaparición, el eterno debate sobre el intrusismo, etc, etc.
Sinceramente, ceo que no somos especialmente diferentes de muchas otras profesiones, que los problemas de nuestra área son problemas comunes a buena parte de otros ámbitos y que tenemos incluso más salidas profesionales que bastantes otras carreras universitarias dada la transversalidad de nuestra formación.
Ayer tenía que explicar qué hacía un bibliotecario o un documentalista y qué era Biblioteconomía y Documentación, hoy tengo que explicar qué es un Arquitecto de Información, y no hablo ya de decir que soy un Arquitecto de Experiencia de Usuario porque la cara de interrogación del oyente de turno es harto significativa y sin embargo, buena parte de los roles que tiene un Arquitecto de Información / Experiencia de Usuario subyacen directamente en los conocimientos que adquirimos en nuestra titulación universitaria. Hay vida laboral más allá de las bibliotecas y centros de documentación y va siendo hora de quitarse complejos de encima.
- Algo curioso que le haya pasado dentro de su profesión y que recuerde con una sonrisa.
Los mejores momentos que he pasado en una biblioteca fueron cuando estaba en segundo de carrera estudiando Biblioteconomía y Documentación. Un compañero me llamó y me dijo que si me apetecía organizar la biblioteca de mi antiguo instituto y… allí me fui. Fue sumamente estimulante. Tuvimos la oportunidad de transformar un cuarto oscuro en una biblioteca escolar multimedia ¡¡por aquel entonces estábamos a la vanguardia tecnológica con un 286, un módem de 56 kb y conexión a Internet a través de Infovía!! Fueron dos años divertidísimos y cuando abro los álbumes de fotografías que todavía conservo de entonces no puedo evitar que se me dibuje una sonrisa en la cara.
- ¿Cuál fue su primera experiencia en una biblioteca?
De pequeño cuando me pasaba horas y horas viendo los libros enormes con grandes ilustraciones y aquellos que explicaban cómo funcionaban las cosas. Me encantaba el silencio de la biblioteca y entrar por la puerta era como entrar en otro mundo ajeno al caos de la ciudad. Lo que era incapaz de comprender en aquel entonces era la forma en que estaban organizados los libros y las fichas de los grandes ficheros de tarjetas de papel que había en la entrada. Por más que intentaba buscarle una lógica a las signaturas de los lomos de los libros era incapaz de encontrar un patrón común (una vez aparecían con un paréntesis y un = al final) otras, dos números separados por / No entendía para qué servía aquello ni le encontraba una lógica mínimamente coherente y era algo que me tenía sumamente intrigado. Pensaba que era algo sin lógica ni sentido.
- Recomiende un libro, un disco y una biblioteca.
Complicado, hay muchos, pero bueno, como libro, por ejemplo, El Médico de Noah Gordon, disco, de U2, The Best of the 1980-1990, una biblioteca, la “Rey Pastor” de la Politécnica del campus de Leganés de la Universidad Carlos III de Madrid, quizá la mejor biblioteca que he visto hasta la fecha.
PROFESIONAL
- ¿Cuál es su labor dentro de su puesto de trabajo?
Actualmente trabajo como arquitecto de información, ingeniero de usabilidad y diseñador de interacción, tres perfiles que se dan en la figura híbrida de un arquitecto de Experiencia de Usuario y que están estrechamente vinculadas a la Documentación. De este mundo me apasiona todo. Entender cómo la tecnología puede facilitar la vida a la gente, pensar y descubrir cómo se puede conseguir que los sistemas y espacios informativos que diariamente usan o consultan miles o millones de personas (el web de una Universidad, una banca electrónica, un periódico digital) sean más fáciles de usar, el cómo se tiene que organizar la información para hacerla más visible en estos sitios y sacarla mayor partido mejorando su indexación en los motores de búsqueda, el cómo presentarla para mejorar su comprensión, el cómo tiene que ser el diseño gráfico para crear determinadas respuestas emocionales, entender cómo se pueden mejorar las funcionalidades ofrecidas en los sitios, productos y sistemas simplificando los procesos de interacción que se dan en ellos, etc.
A estas tareas me dedico a diario. Disfruto con ello.
- ¿Cómo debe ser un buen profesional de la información?
Inquieto, con curiosidad por su entorno y por la actualidad informativa del momento, lector incorregible, con la suficiente empatía como para entender qué es lo que le está demandando el ciudadano o el usuario al que da servicio, con habilidades formativas y la suficiente capacidad para transmitírselas (al fin y al cabo no todo es proporcionar sino también formar y educar a los usuarios para que tiendan a una mínima autosuficiencia informativamente hablando) y con la mente abierta a las tecnologías y a los nuevos productos tecnológicos. Hoy un buen profesional de la información no se puede entender si no tiene una buena formación de las herramientas tecnológicas y especialmente un buen conocimiento de la World Wide Web. - ¿Sabría decir cuál es y cómo ve el futuro de los bibliotecarios, archiveros y documentalistas?
Creo que hay una tendencia fortísima hacia la digitalización en las tres áreas, bibliotecas, archivos y centros de documentación. La World Wide Web está teniendo una evolución espectacular y está conllevando el mayor cambio en el mercado editorial en siglos.
En buena parte del mundo, concretamente en todo el hemisferio occidental, estamos viviendo un cambio de soporte informativo. El papel está perdiendo preponderancia en virtud de los nuevos dispositivos digitales que cada vez se están acercando más a la forma, tamaño y peso de un libro o una hoja de papel actual y en los que cada vez se lee mejor y es mejor su ergonomía. No obstante, las pantallas de los dispositivos portables como los móviles todavía son muy pequeñas como para leer cómodamente en ellos. Los netbooks no son de momento una alternativa a los cuadernos de papel porque son muy aparatosos y en ellos no se puede escribir ni hacer esquemas con la suficiente precisión y comodidad como con un lápiz o un bolígrafo sobre una hoja de papel.
A pesar de ello la situación está cambiando a pasos acelerados y estamos viviendo unos años extraordinarios y excitantes tecnológicamente hablando. Los libros electrónicos como Kindle de Amazon son los nuevos soportes de lectura, aunque todavía son “cajas” cerradas, esclavas de un software propietario y de los intereses económicos de unas empresas determinadas. Pero poco a poco están llegando al mercado otros dispositivos no cerrados. Google está invirtiendo muchísimo dinero en ello y en desarrollar una plataforma abierta (Android) que funcione en dispositivos ultramóviles y pequeños mientras que es posible que Apple lance para finales de este año un dispositivo similar a un Tablet PC con la elegante interacción de sus ordenadores y de su aclamado IPhone.
Ello está suponiendo que por primera vez en 500 años nos encontramos con un nuevo contexto tecnológico que permite pensar seriamente en una transición del papel y de la escritura en papel hacia soportes digitales e información digital. Hoy día escribimos mucho menos que hace 15 años y los adolescentes de 15 años no han conocido lo que es una máquina de escribir, tan extraordinariamente rápida es la evolución a la que estamos asistiendo. Y el que la información se produzca mayoritariamente en formato digital tiene consecuencias importantísimas para las tres áreas y el trabajo diario que hasta ahora conocemos.
¿Cómo repercutirá dentro de unos años el que las bibliotecas comiencen a prestar eBooks (soportes físicos) en los que leer libros digitales? ¿Cómo se harán entonces las adquisiciones de materiales en las bibliotecas? ¿Solicitarán los usuarios desideratas electrónicas vía web? ¿La llegada de los libros digitales supondrá cambios en la cadena documental tal y como tradicionalmente la entendemos? Si un libro es digital… ¿vendrá catalogado de origen? ¿Se comprará una sola vez para toda la red de un sistema bibliotecas como la de una comunidad autónoma? ¿Podrá copiárselo libremente en todo o en parte un usuario a su disco duro o estará sometida una protección de derechos de autor rígida como ahora? ¿Qué pasará con licencias como Creative Commons? ¿Qué va a pasar con las editoriales cuando cada vez más libros estén gratuitamente disponibles en Google Books? ¿Y con las bibliotecas? ¿Podrá ser escrito un libro por un único autor y reescrito por miles de autores anónimos (usuarios) que lo enriquezcan con sus comentarios? ¿Podrá estar disponible automáticamente para cualquier idioma instantáneamente y bajo demanda del usuario utilizando herramientas en línea de uso libre de terceros como Google Translator? ¿Cómo impactará el que las bibliotecas se convierten en archivos de libros de papel y en bibliotecas digitales de libros digitales? ¿Se comenzará de una vez por todas a desarrollar e invertir en el desarrollo de webs de bibliotecas (cada biblioteca una web y a cada usuario su web de la biblioteca)? ¿Cómo se redefinirán entonces los roles de los bibliotecarios? ¿A qué se dedicarán entonces? ¿Se transformarán en documentalistas los bibliotecarios?
¿Y los documentalistas y los centros de documentación? ¿Qué implica el cambio de la gestión de documentación en papel a documentación digital? ¿Qué implica el hecho de que estemos atados a software ofimático cerrado y propietario y la información digital codificada en formatos propietarios cerrados? ¿Cómo se va a gestionar la información digital? ¿Cómo se va a almacenar? ¿Cómo se va a dotar de orden al ingente cúmulo de documentos de los gigantescos repositorios de información digital que son los organismos públicos, entidades de todo tipo y empresas privadas que hoy por hoy son poco más que basura digital por la imposibilidad de recuperarlos de los ordenadores de sus redes, pasados unos años desde su creación, por la caducidad de los formatos propietarios con los que la información que contienen fue codificada o por la imposibilidad de recuperar los contenidos al no poder ser correctamente almacenados, ni compartidos ni accesibles en red para toda la organización, organismo, entidad, institución o empresa?
Estamos creando agujeros de memoria. Los discos duros son en la mayoría de los casos cubos de basura digital, por la falta de orden, por la incapacidad de recuperar la información en el tiempo y por la incapacidad de transmitirla en el tiempo. Tenemos un grave problema informacional. La sociedad, las administraciones públicas y las empresas están atisbando la punta del iceberg del mismo. ¿Cuáles tienen que ser ante estas cuestiones los nuevos roles que tienen que adoptar los documentalistas?
¿Y los archiveros? ¿Y los archivos? ¿Qué va a pasar con los archivos cuando dejen de recibir cada vez menos documentación en papel? ¿Están preparados los archivos para comenzar a recibir la información en formato digital por canales en línea? ¿Para gestionarla? ¿Para preservarla? ¿Para indexarla, recuperarla y servirla digitalmente? ¿Para ofrecerla de forma ubicua en cualquier momento, a cualquier lugar y en cualquier soporte informativo? ¿Están preparados para recibir las tremendas cantidades de información digital que generan las administraciones públicas y los organismos hoy día? ¿Cómo van a asegurar las administraciones públicas la pervivencia de la información digital de sus procedimientos, de su actividad diaria, de su investigación, de su trabajo diario? ¿Supone esto la creación de gigantes bases de datos que constituyan de facto memorias digitales al igual que lo constituyen los archivos en papel? ¿Serán memorias cerradas como son prácticamente hoy día los archivos o se abrirán a la World Wide Web? ¿Si es así cómo y quién se va a ocupar de ello? ¿Los archiveros? ¿Están preparados y formados para hacer frente a este cambio tecnológico? ¿Qué va a suponer que de buenas a primeras los archivos tengan que informatizarse e incorporarse al mundo en línea? ¿Qué sistemas documentales van a dar soporte a todo esto? ¿Cómo podrán los historiadores el día de mañana acceder a la información histórica digital de administraciones y organismos? ¿Se tienen que convertir los archiveros en bibliotecarios, en documentalistas o en arquitectos de información?
- ¿Cree que los archiveros, bibliotecarios y documentalistas pueden ir de la mano?
No es que puedan, es que deben. La digitalización es un proceso que conlleva una convergencia en cuanto a las tres áreas de conocimiento. Los límites de bibliotecas, centros de documentación y archivos y los roles de los profesionales que trabajan en ellos comienzan a desdibujarse y todos en cierta medida van a comenzar a asumir cada vez más tareas propias de los otros.
- ¿Hay “crisis” dentro de nuestro campo?
Estamos viviendo una crisis, no sólo profesional sino también social, y esta afecta por igual a nuestro campo y a todos los demás campos profesionales. Aun con ello, el cambio digital no se va a parar lo que implica que antes o después va a haber una mayor necesidad de nuestros perfiles y más específicamente de todo lo que tiene que ver con la World Wide Web, la movilidad y la Arquitectura de la Información. Faltan profesionales que entiendan la información digital y como gestionarla y presentarla en los nuevos soportes. Y estos somos nosotros. Ahora mismo la situación social y económica está como está, pero en mi opinión, según se vaya reactivando la economía y el empleo creo que habrá una buena demanda de profesionales de información. Al fin y al cabo aunque en los últimos 34 años la sociedad española ha evolucionado y avanzado muchísimo en su transformación todavía tiene que realizar su particular transición de sectores improductivos como el de la construcción hacia una economía de la información. Vivimos en una Sociedad de la Información y debemos tender hacia una Sociedad del Conocimiento y eso exige profesiones altamente cualificadas. A futuro creo que ahí, hay un nicho de mercado importante. - ¿Qué cree que hace falta para ser reconocidos por la sociedad?
De ello ya hablé hace tiempo en Iwetel y he comentado un poco en la anterior pregunta. Pienso ante todo que hay que intentar superar de una vez por todas las posturas y visiones “victimistas” a favor de la proactividad y especialmente quitarnos ese complejo “de inferioridad” social/profesional que parece que tenemos. Creo que hay una labor importante que continuar desde las administraciones públicas para promocionar más las bibliotecas y para dotarlas de mayores recursos económicos y de personal titulado algo que hay hacer mediante una tarea continua de sensibilización política en aquellos niveles en donde se pueden adoptar verdaderamente las decisiones y las políticas de estímulo e inversión necesarias. En estos momentos puede que sea complicado de lograr, pero no por ello deja de ser un objetivo legítimo, irrenunciable por parte de las asociaciones profesionales, facultades de Documentación y colectivos de nuestro ámbito.Un segundo aspecto es continuar con la labor de evangelización de la profesión, sea desde la blogosfera (hay muy buenos blogs de profesionales de la información que dan a conocer excelentemente nuestro campo) como desde las asociaciones profesionales e instituciones oportunas.
Por último, creo que hay que estimular decididamente la colaboración entre las facultades de biblioteconomía y documentación y las empresas. Aun a pesar de las OTRIs pienso que existe una gran falta de comunicación entre universidad y empresa y en este ámbito, quizá fuera interesante la organización de foros anuales conjuntos que servirían para darnos a conocer más entre las mismas.
- Bibliotecarios, archivero o documentalista… ¿se nace o se hace?
Se hace. La vocación se adquiere en base al entorno personal, vivencias e intereses pienso.
NUEVAS TECNOLOGÍAS
- ¿Qué le parece la incorporación de las Nuevas Tecnologías en las bibliotecas y archivos? ¿Son necesarias o se podría vivir sin ellas?
La incorporación y el uso de las Nuevas Tecnologías de la Información y especialmente de las relacionadas con la Web me parece un proceso inevitable y esencial que se está dando en todos los centros y unidades de información por dos razones principales:
Primera, hoy día no se puede entender una unidad en la que se gestione información sin herramientas tecnológicas que permitan el procesamiento automatizado de todas o de cualquiera de las operaciones de la cadena documental. Las tecnologías nos aportan artefactos, instrumentos que potencian y amplifican los procesos que lleva a cabo el profesional de la información, durante cualquiera de estas fases. El papel está decayendo en su uso. Por citar tan sólo un ejemplo, si un día nos interesa encontrar una cita de un artículo que leímos en alguna ocasión, si la interfaz es una revista de papel o la estantería de nuestra biblioteca o de la biblioteca de nuestra facultad ¿acaso podemos introducir una o varias palabras clave que recordamos del artículo en un cajetín de búsqueda, pulsar un botón y obtener una lista de documentos relacionados, hacer clic en un hipervínculo y obtener el documento en el mismo instante?
Para cubrir ciertas necesidades de información y en buena parte de las ocasiones, los buscadores y particularmente Google, son muchísimo más cómodos y potentes por su inmediatez, relevancia, simplicidad y facilidad de uso, y más fiables a menudo que un profesional de la información. Además ofrecen herramientas tecnológicas inimaginables en cualquier biblioteca, centro de documentación o archivo hace tan sólo diez años, tales como traducciones automáticas en línea o búsqueda de documentos en otros idiomas a partir de una consulta en la lengua materna propia gracias a la cual podemos acceder a documentos escritos en más 40 lenguas de otros países. Ya sólo de por sí, esos sistemas de traducción automática, instantánea, son una gigantesca revolución. Las barreras idiomáticas están cayendo.
Tenemos un gran reto profesional que asumir.
Las tecnologías son un medio que el profesional de la información y las unidades de información tienen que adoptar obligadamente. No podemos seguir tratando la información como la trataban Otlet y La Fontaine hace casi un siglo. Ya va siendo hora de que como profesionales superemos nuestra aversión a los ordenadores y a la informática y asumamos los nuevos roles que tenemos delante nuestro y de que los políticos que tienen la capacidad de aprobar las inversiones necesarias para la implantación de los sistemas tecnológicos en las unidades de información correspondientes comiencen de una vez por todas a tomar las decisiones oportunas y aprobar las partidas presupuestarias necesarias para modernizar las unidades de información y comenzar a realizar la transición tecnológica del papel a lo digital.
En segundo lugar y estrechamente relacionado con lo anterior, vivimos en un ecosistema tecnológico y digital. Nuestros usuarios utilizan ordenadores de sobremesa, portátiles, miniordenadores o neetbooks, teléfonos móviles, smartphones y dentro de muy poco, eBooks, dispositivos todos ellos cada vez más conectados entre sí, y más conectados permanentemente a la World Wide Web en cualquier lugar, en cualquier momento y con un conjunto de software y herramientas de gestión que conforman un esperanto tecnológico para 4.000 millones de personas sustentado por el uso de principalmente:
- tres sistemas operativos o entornos desktop: Windows, Linux y Leopard,
- cuatro sistema operativos móviles: Symbian y últimamente Maemo (ambos utilizados por Nokia), Windows Mobile y Android. En estos momentos desconozco si el futuro Windows Phone utilizará Windows Mobile o Microsoft desarrollará un nuevo sistema operativo ad-hoc y ¿se arriesgará y será abierto? para móviles,
- cuatro paquetes ofimáticos desktop y en las nubes: Microsoft Office, OpenOffice, IWorks y GoogleDocs,
- tres buscadores: Google, Yahoo y Bing,
- cinco navegadores: Firefox, Explorer, Opera, Safari y Chrome,
- tres redes sociales y profesionales: Facebook, Tuenti y LinkEdin,
- una herramienta que es a la vez medio de comunicación, soporte y entidad de convergencia de todas ellas: la World Wide Web.
…y desde el momento en que nuestros usuarios utilizan de forma masiva estas herramientas tecnológicas tenemos que responder a sus necesidades en su mismo lenguaje, con sus mismas herramientas, por sus mismos canales y con interfaces y formatos de visualización adaptados a los dispositivos que utilizan si queremos dar un servicio eficiente y efectivo.
El papel es cada vez menos el soporte de la información del que se ocupa la Biblioteconomía, la Documentación y la Archivística del año 2009. La información digital es el producto y el formato que le está dando el relevo.
- ¿Qué es para usted la Web 2.0? y… ¿la Biblioteca 2.0?
Aunque algunos son críticos con esta concepción y con el propio término creo que la Web 2.0 supone un punto de inflexión en la evolución de la World Wide Web.
La Web 2.0 tiene su base en la mejora del hardware y de las telecomunicaciones, en la implantación masiva de la banda ancha, en la consolidación de los estándares del W3C, en la evolución de los navegadores, en la evolución de los lenguajes de programación centrados en la Red, en la aparición de tecnologías que mejoran y enriquecen sustancialmente la interacción de los usuarios con los sitios y con aplicaciones en línea tales como Ajax y, muy especialmente, en la aparición de herramientas que aumentan la capacidad de los usuarios para comunicarse, difundir sus contenidos de manera sincrónica y refundirlos en nuevas y diversas formas (mashups) así como en la aparición de redes sociales y profesionales.
Todos estos cambios han tenido un profundo impacto en la Web misma, en las sociedades, en la economía, en las empresas, en las administraciones públicas, en la capacidad de generar información, de describirla, de indizarla, de encontrarla y recuperarla, de compartirla, de distribuirla, de reutilizarla y en última instancia de hacer emerger el conocimiento de forma colaborativa y una cierta forma de conciencia colectiva, así como un profundo impacto en las personas y en su forma de relacionarse de manera que se está configurando un gigantesco grafo mundial social con todo lo que ello conlleva.
Esta es la Web que existe en el año 2009 y de ahí que, desde que se pronunció por primera vez el término en 2004 se hable de Web 2.0 y de punto de inflexión.
Los cambios han sido profundos, si no, el término no habría sido adoptado y no habría pervivido hasta hoy, y se han dado en todos los ámbitos, tecnológicos, económicos, sociales e informativos. Al igual que en el siglo XIX el cambio vino de la mano de la Revolución Industrial hoy el cambio se sustenta en la World Wide Web y para ser más concretos en esta llamada Web 2.0.
Y es una tendencia que no ha hecho más que empezar porque además de la crisis económica estamos viviendo otra más singular y llamativa para nosotros como profesionales de la información, la crisis del cambio de los soportes informativos. Por primera vez desde la aparición de la imprenta el papel está perdiendo terreno frente a la información digital y a la emergencia de una tremenda multitud de nuevos soportes informativos (ordenadores, portátiles, ultraportátiles o netbooks, PDAs, eBooks, Smartphones, móviles y quizá en un futuro no muy lejano y por fin, el papel digital).
- Ante todo ello ¿Qué es, o qué debería ser la Biblioteca 2.0?
Pues es una organización sensible y permeable a su entorno tecnológico, social y cultural, sensible y permeable a las necesidades de sus usuarios, que se comunica con ellos con sus mismas herramientas, en sus mismos medios y por sus mismos canales. Que sale fuera de sus muros. Que tiene una triple cara o dimensión:
- La local que es primordial y que debe seguir constituyendo el eje central de su existencia dado que, como organismo físico, está localizado en un espacio físico concreto, en el que presta sus servicios físicos a una comunidad de usuarios concreta. Su ámbito local y el atributo físico son sus rasgos característicos en esta dimensión.
- La dimensión red: en cuanto que forma parte y pertenece a un sistema bibliotecario que ha de existir en línea y ser ubicuo. En cuanto a que aglutina y forma una comunidad social de usuarios a los cuales aporta y de los cuales se beneficia de las sinergias del trabajo colaborativo en red, de la generación colaborativa de información y de la compartición colaborativa del conocimiento.
- La internacional en cuanto que forma parte de la World Wide Web, en la cual tiene que participar y de la cual con sus recursos, en su alcance y funciones se debe ocupar.
Todo ello implica unos cambios verdaderamente profundos tanto en la institución física que conocemos como biblioteca como en los roles actuales de los bibliotecarios. En las bibliotecas de hoy aunque se han introducido soportes multimediales y los ordenadores, fundamentalmente se sigue trabajando con papel.
Es hora de dar un paso adelante y comenzar a desarrollar e invertir recursos en gestionar las otras dos dimensiones de la biblioteca que implica que sale y que existe más allá de sus muros, la dimensión red y la internacional. De tener presencia en la Web, de prestar servicios en línea, de ser ubicua y de comenzar a trabajar en red y prestar nuevos soportes informativos físicos tales como eBooks, portátiles ¿quizá incluso móviles o smartphones? a sus usuarios.
¿Acaso no es así como se dará cumplimiento a esa función primordial de las bibliotecas expresada en el Manifiesto de la UNESCO de 1994?
“La libertad, la prosperidad y el desarrollo de la sociedad y de los individuos son valores humanos fundamentales. Estos sólo podrán alcanzarse mediante la capacidad de que ciudadanos bien informados puedan ejercer sus derechos democráticos y desempeñar un papel activo en la sociedad. La participación constructiva y la consolidación de la democracia dependen tanto de una educación satisfactoria como de un acceso libre y sin límites al conocimiento, el pensamiento, la cultura y la información”.
¿A la luz de esto? ¿Cómo debe cumplir hoy día la biblioteca pública su misión? En 2002 la IFLA promulgó en su manifiesto sobre Internet que:
- “La libertad intelectual es la libertad de cada persona a tener y expresar sus opiniones y buscar y recibir información, es la base de la democracia y el fundamento del servicio bibliotecario.
- La libertad de acceso a la información, sin importar el soporte y las fronteras, es una responsabilidad primordial de los bibliotecarios y documentalistas.
- El libre acceso a Internet ofrecido por las bibliotecas y servicios de información ayuda a las comunidades e individuos a conseguir la libertad, la prosperidad y el desarrollo.
- Se deberían eliminar las barreras para la circulación de información, especialmente las que fomentan la desigualdad, la pobreza y la frustración”
y muy especialmente que:
“Las bibliotecas y los servicios de información son portales fundamentales para acceder al contenido de Internet. Para algunos ofrecen comodidad y ayuda, mientras que para otros son los únicos puntos de acceso disponibles. Son un medio para superar las barreras creadas por las diferencias en los recursos, la tecnología y la formación”.
¿A qué están esperando los organismos privados, las instituciones educativas y las administraciones públicas para asumir los Manifiestos de la IFLA?
- ¿Qué importancia tienen para usted las Redes Sociales? ¿Cree qué son un avance para las relaciones con otros profesionales?
En cuanto a las profesionales reconozco que sí, como herramienta creo que constituyen un importante avance y que pueden brindar buenas oportunidades para el desarrollo de la carrera profesional personal dado que superan las limitaciones geográficas, son una buena herramienta de comunicación directa con los departamentos de recursos humanos de las empresas, organismos o instituciones y en muchos casos, incluso directamente con sus responsables lo que hace posible y facilita la comunicación más cercana y estrecha, diálogo que de otra forma podría no existir como ha sido lo más habitual hasta hace nada. Esto puede abrir muchas puertas.
Las redes profesionales son herramientas estupendas para darse a conocer y para obtener nuevas oportunidades profesionales. Eso sí, de nada sirve su existencia si nuestros usuarios no pueden acceder a las mismas por carecer de recursos materiales (ordenadores o conexión a Internet) o no pueden utilizarlas porque no tienen las mínimas habilidades informacionales para ello y para sacarlas todo el partido que se las puede sacar, lo que crea un círculo vicioso, punto en el cual tienen su entrada los profesionales de la información como alfabetizadores en información y en nuevas tecnologías.
Y en cuanto a las redes sociales no terminan de convencerme por algunas cuestiones. Las redes sociales existen en la World Wide Web y son supranacionales. Las cláusulas de privacidad y los términos de uso de las mismas son redactadas (hasta que los usuarios han dicho basta,¿dónde están las agencias de protección de datos y qué pueden hacer si es que pueden hacer algo con todo esto?) de manera unilateral y no son precisamente diáfanas. Su estatus jurídico es cuando menos incierto. Por otro lado aunque teóricamente el usuario tiene el control y la potestad sobre su información personal realmente me pregunto si es así ya que parece que sólo tiene la potestad de crear y aportar (incrementar) información al sistema y de mantenerla actualizada, pero no de eliminarla una vez creada. Al menos no con la misma pasmosa y asombrosa facilidad con la que se crea o se actualiza. Y a veces incluso no puede ser suprimida de ninguna manera ya que una vez que es publicada, en muchas ocasiones es automáticamente indexada por los buscadores y por ende recuperable a través de los mismos, redistribuida, recombinada y publicada desde cualquier parte del mundo, en otras redes y sitios más allá de la propia red en que se publicó originalmente. Ante esto, ¿no tienen ninguna responsabilidad las empresas que gestionan las redes sociales y profesionales ante sus usuarios y el uso indebido que se pueda hacer de la información por parte de terceros por ofrecerla de forma pública, abierta y en formatos en los que puede ser fácilmente redistribuida? ¿Dónde se encuentran los límites de esa “Web de los datos” que está preconizando Tim Berners-Lee y que se nos está viniendo encima. A veces no existe la opción de borrar un perfil totalmente de una red social. ¿Por qué? o si se le ofrece dicha opción en muchas ocasiones está francamente inaccesible cuando borrar un perfil debería ser tan fácil como crearlo. ¿Por qué negarse a que el usuario pueda suprimir SU información PERSONAL cuando lo desee?
Estas son algunas de las principales razones por las que no terminan de convencerme las redes sociales aunque hay más de las que tocará hablar quizá, en algún otro momento. No obstante e independientemente de mi opinión, el hecho es que las redes sociales existen, están siendo utilizadas y cada vez lo van a ser más. En cualquier momento, por cualquier empresa, organismo, institución o persona y desde cualquier lugar. Ante ello y como profesionales de la información, al igual que tenemos la obligación de formar y alfabetizar a los usuarios en su uso, tenemos la obligación de formarlos y concienciarlos en cuanto a las implicaciones que supone utilizarlas y en cómo hacerlo de forma adecuada. La educación y la concienciación es la única manera de que uno pueda saber cómo preservar su intimidad, qué compartir y qué no. Cuando uno publica algo en la Web o establece un vínculo profesional o personal con alguien a través de una red tiene que ser consciente de lo que implica.
Las redes sociales están cambiando la sociedad y las relaciones humanas. Las fronteras geográficas y lingüísticas están literalmente desapareciendo en la World Wide Web y ello impacta directamente en el mundo real y físico y en las personas. Estamos comenzando a ser conscientes de ello y estamos aprendiendo y observando cómo se está haciendo. Los patrones de uso de las redes sociales y profesionales están cambiando y después del boom viene la madurez y la toma de conciencia de lo que son por parte de las personas.
Por último, cuando una red social comienza a representar una muestra significativa medible y estudiable por medios automatizados de la población a nivel mundial (Facebook tiene el mismo número aproximado de usuarios que la Unión Europea) creo que es un fenómeno que hay que observar muy de cerca y al que hay que prestar atención desde todos los frentes sociales y en cuanto a las personas se refiere.
Para terminar…
Un color: El rojo
Un número: El tres
Una manía: No soporto los politonos ni las músicas de los móviles en los vagones de metro.
Una ciudad:Tallín, capital de Estonia.