
Leo en “El Mundo” que Santiago Calatrava diseñará el Chicago Spire, el edificio más alto de Estados Unidos superando incluso a la futura “Torre de la Libertad” que se está construyendo en el World Trade Center. Jamás me cansaré de admirar estas extraordinarias obras de ingeniería.
Al hilo, respecto a la Arquitectura de la Información, el término, fue acuñado por Richard Saul Wurman en 1975 con motivo de la convención que presidió del Instituto Americano de Arquitectos. Cuentan Rosenfeld y Morville que decidieron adoptar el término para nombrar la nueva disciplina sobre diseño de sitios web cuando cayó en sus manos un ejemplar de la ya clásica obra de Wurman “Information Architects”. Desde mi punto de vista la elección del mismo no pudo ser más adecuada. Cuando estaba con la tesina (creo que fué en el 2001, en pleno estallido de la burbuja tecnológica) me pasé una deliciosa semana sumergido en la biblioteca del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. Por aquel entonces no existía ningún artículo publicado en castellano sobre AI y muy poca bibliografía en inglés. Después de consultar la obra de Wurman pensé que un buen punto de partida para llegar a definir la disciplina podría ser partir de la Arquitectura como ciencia.
El siguiente, es uno de los epígrafes correspondiente a la entrada “Arquitectura” del glosario de términos que hice para incorporar a la tesina y al proyecto de tesis (escrito en el 2001). Como se puede observar, las similitudes entre proyectar un edificio y hacer lo propio con un sitio web son extraordinarias y el arquitecto tiene que acometer el proyecto como un todo al igual que sucede con el re/diseño de un sitio. La entrada en cuestión:
“Según Vitruvio los tres pilares de la arquitectura son utilitas, firmitas y venustas (utilidad, firmeza y belleza)
Aunque la arquitectura surge con una finalidad orgánica –la de dar protección y cobijo al ser humano ante el medioambiente hostil- evoluciona hacia la complejidad convirtiéndose en vehículo de expresión y creatividad para dar respuesta a las necesidades del hombre y salida a su ingenio creador. En palabras de Wagner (1993 La arquitectura de nuestro tiempo: Una guía para los jóvenes arquitectos, p. 77) “este trabajo creativo responde únicamente al criterio de la mera utilidad, por lo tanto no podía ser satisfactorio. El sentido de la belleza inherente a la humanidad invocó al arte y lo nombró acompañante permanente de la construcción”.
Uno de los principales objetos de estudio de la arquitectura es la concepción y distribución armónica de los espacios. Arnau (2000, p. 72) manifiesta que “la arquitectura se debe, por tanto y en primer lugar, al recinto”.
Según Tedeschi (1969 Teoría de la arquitectura, p. 51-52) “el uso físico del edificio es el aspecto más inmediato y que más estudios ha originado. A él se refieren generalmente los autores que hablan de la función del edificio, y hasta de la arquitectura y que atribuyen a la palabra función un sentido más bien restringido de idoneidad del edificio para sus finalidades prácticas de orden físico, mientras que en realidad la función de un edificio abarca una gama más alta y extensa de necesidades aunque siempre en el orden práctico. El uso del edificio requiere ante todo ambientes, espacios en que puedan desarrollarse las actividades físicas. Estos ambientes deberán tener la forma y las dimensiones necesarias para el buen desenvolvimiento de las actividades…
Además estas zonas estarán diferenciadas de acuerdo a las necesidades que habrán de satisfacer…
La diferenciación permite identificar, dándoles individualidad, las diversas partes de un edificio que deberán ser luego relacionadas entre sí, brindando así los elementos sobre los cuales se ha de operar en la estructura de interacciones establecida por la coordinación. En efecto, las diversas zonas deberán ser oportunamente coordinadas entre sí, para lograr un uso cómodo y fácil y teniendo en cuenta la afinidad y correlación de funciones…
La manera de satisfacer estas necesidades es algo propio de cada edificio, pero pueden reconocerse algunos principios de carácter general que hacen más efectiva, en cada caso, la labor del arquitecto a fin de conseguir una buena idoneidad del edificio para su uso físico”.
A lo que cabría añadir tal y como sostiene Scruton (1985 La estética de la arquitectura) que “el objetivo es conseguir un diseño claro o racional una serie de estipulaciones o características del objeto que lleven a la máxima satisfacción entre los que utilizan el objeto terminado. Por eso en el diseño, la primera tarea consiste en comprender las necesidades de un posible cliente, el arquitecto debe estudiar luego la interacción de dichas necesidades, y finalmente concebir un mecanismo que responda a ellas en la mayor medida posible”.
Para Wagner (1993La arquitectura de nuestro tiempo, p. 77) “necesidad, finalidad, construcción e idealismo constituyen el germen de la vida arquitectónica”.
Según Arnau (2000 72 voces para un diccionario de arquitectura teórica, p. 176) “la arquitectura pone orden… establece un centro o una referencia: es, por lo tanto un principio de orden… convierte el lugar indefinido en sitio definido”
El estudio de la arquitectura y su definición es uno de los pilares fundamentales que pueden ayudar a sustentar la definición de la Arquitectura de la Información en la World Wide Web. Así Morville manifiesta (1999 Information, architecture and usability) “creo que las respuestas a estas preguntas yacen en el antiguo campo de la arquitectura del mundo real. Desde las cavernas hasta las pequeñas casas, de las mansiones a los igloos, hemos amasado un conocimiento tremendo acerca de lo que se debe hacer y no a la hora de diseñar edificios en los cuales vivir. Esto no significa que todos (o gran parte) de los arquitectos tengan la sabiduría, sin embargo las respuestas son las mismas”.
¿En dónde reside la importancia y de dónde deriva la relación de la Arquitectura y la Arquitectura de la Información? Como se pone de manifiesto en las reflexiones de los distintos autores parece que existe un estrecho paralelismo entre el diseño de los espacios físicos y virtuales. ¿Está presente la triada Vitrubiana en el diseño de espacios en la World Wide Web?
Al igual que como sostienen Tedeschi y Arnau, el objeto de la Arquitectura es el estudio del espacio, su distribución y su adecuación a las tareas que en él se llevan a cabo, la Arquitectura de la Información en la Web trata de la definición de un corpus de información que tiene su expresión física en un conjunto de ficheros electrónicos y bases de datos y que se articula en torno a las relaciones, estructuras y esquemas organizativos que se establecen entre ellos. [Nota del 2007: ciertamente cambiaría hoy este párrafo de arriba a abajo
]
La AI busca la adecuación de los espacios digitales (o de las sedes web) de acuerdo a las funciones y los fines para los que se desarrolla o lo que es lo mismo a su utilidad.
Al igual que un auditorio de música y un supermercado son espacios completamente diferentes tanto en su función, finalidad y forma, dado que en ellos se dan actividades completamente distintas, son diseñados de acuerdo a la utilidad que desean satisfacer y conforme a unos criterios arquitectónicos o pautas generales que les dan forma y permiten su creación.
De igual manera, en la World Wide Web, aunque cada sede tiene una función y unos fines determinados, de acuerdo a la misión y a la razón de ser por la que se origina (un portal temático o la Intranet de una empresa) pueden distinguirse una serie de principios que ayudarán a conformar y organizar el corpus de información que lo componen.
Mientras que según Tedeschi el objetivo de la arquitectura es conseguir la idoneidad del edificio para su uso físico, en la Red, el fin perseguido es conseguir la idoneidad de la sede para su utilización y comprensión por parte del usuario. En la Red no se crean espacios para su uso físico sino para su abstracción y comprensión intelectual. Mientras que en la realidad un usuario se hace una idea de la función y finalidad de un edificio cuando anda o se desplaza físicamente por él, en el espacio digital, lo comprende, lo utiliza y le sirve cuando abstrae su estructura, cuando entiende su organización y, en definitiva cuando entiende su arquitectura lógica o arquitectura de la información.
De igual manera que en la arquitectura del mundo real la firmeza alude a la resistencia de la construcción y a la integridad física de los elementos que la componen, en una sede web se refleja en la coherencia, consistencia y en la integridad lógica de sus distintas partes.
En palabras de Arnau (2000 72 voces para un diccionario de arquitectura teórica) “de acuerdo con sus principios, la forma de los edificios es la consecuencia lógica de su estructura”. En la Web, la forma de las sedes web es la consecuencia lógica de su estructura.
En cuanto a la belleza, la arquitectura según Tedeschi (1969 Teoría de la arquitectura) es arte por su “necesidad de expresarse mediante formas expresivas” o como exponen Müller y Vogel es una “suma de actividades creativas”.
Según Scruton (1985 La estética de la arquitectura) “un edificio debe entenderse en primer lugar en términos de su utilidad y los imperativos estéticos, si bien son posibles, no son en manera alguna necesarios a la empresa del arquitecto”.
De la misma forma, aunque el fin último de las sedes web no es la transmisión de una esencia o mensaje artístico al igual que no lo es para la arquitectura real, sino de forma accidental, tal y como reflejaba Scruton, parece que la realización de la sede y su plasmación a través de una interfaz con la cual interactuae el usuario, puede, y debe ser realizada conforme a unos principios estéticos y de estilo que ayuden a transmitir el mensaje y le faciliten su abstracción y comprensión al tiempo que le transmiten un sentido estético y del gusto.
De esta forma los principios de la tríada Vitrubiana quedan plasmados, en uno u otro sentido, en la realización de las sedes web, al igual que sucede en los edificios físicos.
La arquitectura y los principios arquitectónicos que rigen la construcción y distribución de los espacios y su traslación a la World Wide Web constituyen, por lo tanto una referencia imprescindible para la realización de las sedes web.”
- ARNAU, Joaquín. 72 voces para un diccionario de arquitectura teórica. Madrid: Celeste Ediciones, 2000
- MÜLLER, Werner; VOGEL, Gunther. Atlas de arquitectura. 1. Generalidades. De Mesopotamia a Bizancio. Madrid: Alianza Editorial; 1985
- SCRUTON, Roger. La estética de la arquitectura. Madrid: Alianza Editorial, 1985
- TEDESCHI, Enrico. Teoría de la arquitectura. Buenos Aires: Nueva Visión, 1969
- WAGNER, Otto. La arquitectura de nuestro tiempo: Una guía para los jóvenes arquitectos. Madrid: El Croquis, 1993
Nota: Releyendo lo que escribí hace seis años y a la luz de cómo ha evolucionado la profesión y lo que sé ahora no puedo evitar que se me escape una sonrisa. Es sorprendente, no obstante, como otros aspectos y reflexiones siguen perfectamente vigentes después de todo este período.