Métricas para evaluar la importancia jerárquica informativa de los elementos o componentes de una página web
Todos hemos hecho benchmarkings. Están a la orden del día y son casi parte cotidiana de nuestro trabajo cuando comenzamos a acometer un nuevo proyecto de re/diseño de un web.
Medir la Experiencia de Usuario es posible. Y no sólo es posible, es necesario. En los últimos 8 años hemos asistido a una evolución espectacular de la World Wide Web. El propio Jakob Nielsen periódicamente revisa muchas de sus directrices para ponerlas al día conforme el desarrollo de la tecnología, del software, de los dispositivos, de las telecomunicaciones y de los estándares dejan obsoletas las que propuso años atrás. Si releyéramos Usabilidad: Diseño de sitios web a buen seguro que se nos escapaba alguna que otra sonrisa de lo allí escrito.
La Web evoluciona, y con ella debe evolucionar la Experiencia de Usuario. Cada vez es más usual y menos raro que nos toque acometer un rediseño de un rediseño de un web con la consiguiente reflexión de fondo que se nos plantea, tanto a los gestores que deben hacer las ofertas, como a nosotros como profesionales y expertos en Experiencia de Usuario que debemos aportar un alto valor añadido que debe ir más allá de una rearquitectura o un cambio profundo de interfaz para centrarse más en aspectos de productividad, eficacia, eficiencia, innovación, aspectos emocionales, etc…
Disponer de métricas en Experiencia de Usuario y dar el siguiente paso en el diseño va siendo cada vez más necesario. E insisto para los excépticos, es posible medirla, con mayor o menor rigor, de manera más casera o automatizada pero es posible comenzar a plantear métricas que nos ayuden a reflexionar por donde debemos acometer rediseños evolutivos y en dónde y cómo debemos insistir y centrarnos para mejorar una interfaz/web.
A continuación una plantilla que bien podría representar una página web. La línea roja marca el pliegue de pantalla -aquella porción que se ve desde el borde superior del área de visualización del navegador hasta el inferior. Está dividida en quinceavos (representados por las líneas grises) y a su vez, en tercios (líneas azules). Otras divisiones son posibles. Por ejemplo, una retícula en doceavos, tremendamente común en muchos de los sitios de la Web, da bastante más juego en cuanto a modularización por tener un mayor número de divisores.

Retícula en quinceavos para la evaluación de interfaces web

Retícula en quinceavos para la evaluación de la web de Mozilla Addons en español
Las preguntas, ante un benchmarking o el análisis de una página o interfaz web única:
- ¿Qué métricas podemos aplicar a la vista de esta retícula para establecer la importancia o jerarquía informativa (que no de interacción, que es otro aspecto que en su momento también tocará considerar) de sus elementos o componentes?
- ¿Qué indicadores, aspectos o criterios se os ocurren que se han de tener en cuenta para realizar una evaluación objetiva de la interfaz y de sus componentes en función de la posición espacial que ocupen?
- ¿Cómo evaluamos esa interfaz?
¿Ideas, sugerencias, métricas? ¿Qué se os ocurre?
Interesante.
Podrías vincular KPI´s a elementos de interfaz. Dando un valor medio las variables para ponderar su representación y luego ver que superficie de retícula se emplea.
Si te interesa las métricas de ux visita http://www.measuringusability.com/
El tema me interesa, si quieres colaboración silba.
Comment by Eusebio Reyero — July 22, 2009 @ 6:58 pm
Interesante lo que planteas Eusebio. Sí. Eso y también ponderar los elementos en función de la posición espacial que ocupen en la retícula. Quizá dividir la misma en las clásicas áreas (cabecera, laterales, pie, centro) y asignar valores a cada una. Limitaciones:
- Estamos hablando de un canal multidispositivo. La información se representa en todo tipo de pantallas que no tienen que ser un monitor de ordenador y con todo tipo de resoluciones. ¿Qué hacemos ante esto? ¿Sirve la ponderación para algo en un diseño semiliquido o lo asumimos como algo inevitable?
- Hay que tener en cuenta que el monitor no es más que un marco, una ventana a través de la cual atisbamos parte de un lienzo potencialmente infinito que se puede extender en todas las direcciones. El concepto “página” es un artificio. Una metáfora tomada directamente de un objeto físico real en aras a posibilitar el diseño de “objetos virtuales de información”.
El marco permanece estático. El lienzo es lo que desplazamos. Ante esto ¿dividimos la página en sucesivos marcos del tamaño de la pantalla que se está visualizando y aplicamos conforme a estas divisiones las métricas correspondientes que establezcamos?
Silbo, silbo… me interesa el tema
Comment by Administrator — July 23, 2009 @ 6:41 am