Evaluar la emoción: Artículos en Faz, variante de guerrilla, diseño visceral y móviles fósiles
Muy buen artículo el de Eva de Lera y Muriel Garreta en la Revista Faz que dedica su segundo número de forma monográfica a las emociones y al diseño emocional, uno de los aspectos que sólo ahora están tomando importancia como factor crítico para generar buenas experiencias de usuario, diferenciarse de la competencia y posicionar el producto en el mercado.
Las autoras identifican y proponen una batería de 10 heurísticos para interpretar la respuesta emocional de una persona frente a una/un conjunto de interfaces.
Lo mejor de los resultados de su investigación es que es directamente aplicable a los test de usabilidad en laboratorios controlados.
Lera, Eva de; Garreta, Muriel.“Diez heurísticos emocionales”. En: Faz. 2008, nº 2, pp. 68-71 Revista de Diseño de Interacción. Barcelona, España.
Más de guerrilla
También me ha gustado el artículo de Marco Van Hout (aunque hubiera preferido leerlo en el inglés original) y específicamente cuando habla de la herramienta PrEmo.

Una variación metodológica que se puede hacer “de guerrilla” para aplicar en pruebas estando en cliente (o cuando no tienes acceso a un laboratorio) es imprimir en tarjetas las caras de las animaciones y recortar otras tres tarjetas en cartulinas de colores, las que propone Desmet en su herramienta son -Beige/arena, gris y azul oscuro- correspondientes con los estados:
- “Yo no siento la emoción”
- “De cierta manera siento la emoción”
- “Siento la emoción”
Se presentan al usuario las maquetas/capturas/interfaces de los sitios y se les da las tarjetas con cada una de las caras y las tres cartulinas de colores. Se le pide que seleccione una cara y una cartulina para cada interfaz o para cada aspecto o elemento concreto de la interfaz que queramos evaluar de una matriz de aspectos que previamente habremos preparado en una hoja de cálculo e impreso en papel, por ejemplo, para poder ir tomando notas.
Se lleva a cabo el test, se anotan los resultados y cruces obtenidos y se procede a analizar.
Sugerencias de mejora y críticas son bienvenidas.
Siguiendo con el diseño emocional no dejéis de leer lo que Paty cuenta sobre Diseño Visceral. Me gusta especialmente el modelo que plantea de Diseño Visceral en cuanto a las dimensiones de:
- Física: Cuerpo-objeto
- Cognitiva: Mente-interfaz
- Emocional: Alma-objeto
- Económica: Consumidor-producto
- Ecológica: Ambiente-objeto
Dimensiones que pueden darnos algunas claves para entender por qué algunas personas siguen prefiriendo sus móviles fósiles frente a terminales móviles de última generación.
Tengo pendiente la lectura del último libro de Donald Norman (está traducido al castellano también).
Reproduzco el comentario que había hecho en el post de Ariel:
“mmmmhhhh… con determinados objetos establecemos un vínculo emocional. El móvil es uno de esos objetos personales al que asociamos, a base de experiencias de uso, unos valores emocionales muy fuertes. Es algo personal, una “parte nuestra” de la misma forma que no es lo mismo leerse una novela en dos libros distintos. Mi edición del Círculo de Lectores de “El Señor de los Anillos” en un sólo volumen está que se cae, pesa como un diablo, las hojas son casi de papel cebolla pero…
no la cambio, es MI edición de El Señor de los Anillos y aunque me regalaron la ilustrada de Minotauro, un lujo a todo color, ahí está, sin que la haya abierto más que para ver las láminas. Para leer prefiero la MÍA, la que está que se cae a cachos después de tanto uso y tantos tumbos en el Metro, “sabe” a auténtica. ¿Por qué? Bueno la única explicación que se me ocurre es que asocio una experiencia tremendamente positiva, lo que me hacía imaginar y disfrutar la novela mientras la leía, con ese libro-objeto concreto y NO con otro. La textura de la cubierta, su peso, sus páginas… lo tomo y evoca en mí determinadas experiencias y recuerdos.
Supongo que con el móvil pasará exactamente lo mismo. Todo lo que “hemos vivido” y “hablado” con ese objeto-teléfono-cámara-reproductor… lo vivimos con ESE dispositivo concreto y no con otro. Supongo que de ahí ese fortísimo valor emocional que le otorgamos a ese “fósil”. Esa gran vinculación que establecemos (me acuerdo de mi querido y ya jubilado Opel Corsa 1.4, mi primer coche que dió el Do de pecho y tuvo que retirarse tras 14 años de servicio, me acuerdo de él y me viene una sonrisa con todo lo que he pasado con ese coche, evoco unos valores y unas experiencias emocionales con ese objeto, al igual que al ver una pequeña entrada a un castillo de Letonia guardada entre las hojas de un libro, de un delicioso viaje por los Bálticos).
Y todo ello me hace plantearme cómo puede extrapolarse esto a los sitios web. El diseño de cualquier objeto/site/espacio de información tiene que ser evolutivo pero… ¿qué tipo de valores asociamos a una interfaz consolidada en un amplio período de tiempo como por ejemplo Flickr o Idealista? ¿Qué sucede cuando se da un cambio radical en la interfaz (la parte visible, real o “física” de un espacio de información a unida un cambio en el modelo de interacción - modelo lógico? ¿Cómo afecta a la Experiencia de Usuario del sitio y en última instancia a la imagen de marca de la empresa (caso Windows con Windos XP por ejemplo)? Y viceversa… ¿qué sucede cuando exportamos valores emocionales de nuestras experiencias de uso de objetos cotidianos como nuestros reproductores de música a otros objetos de la misma marca como los ordenadores (caso Mac)?
¿?
Un buen montón de preguntas sobre las que reflexionar y para contestar.
Interesantísimo el post Ariel.”