Google, lectura, pensamiento, inmediatez y Sociedad
(Post largo)
Recién llegado de vacaciones estaba revisando mi buzón de correo cuando me encontré con algunos mensajes de Iwetel sobre un artículo publicado en la revista de libros Arcadia, traducción del publicado en inglés por Nicholas Carr titulado:
El artículo es largo, bastante largo. No obstante me parece interesante ya que recoge una gran cantidad de ideas sobre las que se podría debatir más en detalle y profundidad (si os apetece leerlo entero casi es mejor imprimirlo en papel y hacerlo cuando se tenga algo de tiempo libre ya que es denso).
Del artículo extracté algunos párrafos que recogen las ideas que más me llamaron la atención y que reproduzco más abajo. Al final del post está el mensaje que mandé a Iwetel a raiz de su lectura.
Reflexionando, es curioso cómo las Nuevas Tecnologías de la Información (NTI) condicionan la forma en que consumimos información de la World Wide Web y condicionan nuestro pensamiento.
A saber, en este caso concreto, como el artículo lo leí entero en pantalla el software actual y los navegadores, a menos que utilice alguna extensión específica para realizar una suerte de anotaciones (que las hay para Firefox) no me permiten escribir al margen del texto electrónico las ideas que me va sugiriendo la lectura, como sí puedo hacerlo en papel; tampoco puedo realizar subrayados que me faciliten extractar la información que considero clave o las ideas más relevantes, ni enfatizar el texto con un rotulador fluorescente que actúe como punto focal atrayendo mi atención en una lectura posterior, ni, volviendo al mundo digital, abrir una miniventana de búsqueda para localizar un artículo leído en un momento anterior relacionado con el actual linkado en un punto concreto del texto.
Mi patrón de absorción de información en este caso (y en el de otras ocasiones) ha sido ir leyendo el texto, utilizar el portapeles para mediante un copiar y pegar al bloc de notas -una de las herramientas imprescindibles a mi entender, de un sistema operativo- ir seleccionando los párrafos con las ideas que me parecían más interesantes, salvarlo en un archivo plano de texto, releerlo a continuación y comenzar a escribir lo que me sugería la lectura.
Es curioso examinar el modelo de interacción de consumo de información y de lectura , condicionado por el canal (Web), el dispositivo (pantalla) y la interfaz (digital, dinámica, hipertextural y multimedia) con la que interactuamos con el que aplicamos cuando leemos en papel, soporte informativo cuyas cualidades físicas permiten hacer otras operaciones como las citadas anotaciones, subrayados, remarcados con fluorescentes, que nos sirven en definitiva para mapear y extractar la información de un documento. O lo que es lo mismo, para realizar un proceso conceptualmente similar al que se da cuando se diseña un sitio web aplicando las técnicas y herramientas de la Arquitectura de la Información. Es decir, el proceso de análisis, sintetización, organización de contenidos, estructuración y rotulación de las secciones y contenidos creando entre otras cosas, artefactos cognitivos como los mapas de la arquitectura del sitio (entregable para el cliente) o el mapa del sitio en la Web.
El tema da para una reflexión profunda acerca de la forma en que leemos -en que leen los usuarios- en las pantallas digitales (fundamental para la Usabilidad), la memoria, los modelos mentales de aprendizaje, de los artefactos de los que nos servimos para tales operaciones, y de cómo las herramientas digitales multiplican exponencialmente nuestra capacidad cognitiva y mental para el procesado de información volviéndonos, en mi opinión, no más estúpidos, sino todo lo contrario, potenciando espectacularmente nuestra inteligencia.
Un artículo profundo. Os dejo a continuación con los párrafos que extracté del mismo. No están recogidas todas las ideas por lo que lo dicho, merece la pena dedicarle algo más de tiempo al artículo entero
Para acabar, me quedó con una reflexión de un mensaje de respuesta que mandó a Iwetel Juan Alonso Fernández, idea a la que hacía alusión también Jesús Tramullas en otra respuesta:
“Internet…
…es un nuevo medio con un lenguaje propio (más breve y multimedia) pero en un contexto
determinado: el octavo continente.”
Es ese Octavo Continente - [digital], las herramientas tecnológicas y cómo desde el punto de vista del Diseño de Interacción, del Diseño de Información, de la Arquitectura de la Información y de la Visualización de Información se pueden diseñar interfaces y espacios de información óptimos, lo que me interesa como Arquitecto de la Información y profesional de la información. O lo que es lo mismo, cómo diseñar los artefactos cognitivos: herramientas de software ofimáticas y demás aplicaciones, navegadores y sistemas operativos, para incrementar la inteligencia humana.
Es lo que más me apasiona de mi profesión, la esencia pura de la Arquitectura de la Información.
Los párrafos extractados del artículo:
“No es que ya no pueda pensar (por lo menos hasta donde me doy cuenta)…
Ya no pienso como antes. Lo siento de manera muy acentuada cuando leo. Sumirme en un libro o un artículo largo solía ser una cosa fácil.
los medios no son meros canales pasivos por donde fluye información. Cierto, se encargan de suministrar los insumos del pensamiento, pero también configuran el proceso de pensamiento.
Mi mente ahora espera asimilar información de la misma manera como la red la distribuye: en un vertiginoso flujo de partículas.
Y lo que la red parece estar haciendo, por lo menos en mi caso, es socavar poco a poco mi capacidad de concentración y contemplación.
Mientras más usan la red, más trabajo les cuesta permanecer concentrados cuando se trata de textos largos.
“He perdido casi completamente la capacidad de leer y asimilar un texto largo en la red o incluso impreso”
Su manera de pensar, dijo, ha adquirido una cualidad entrecortada, como de staccato, que a su vez es reflejo de la manera de como escanea partes cortas de texto de muchísimas fuentes en línea.
Es más, tengo dificultades a la hora de absorber un blog de más de tres o cuatro párrafos. Empiezo a leerlo en diagonal”. Sin embargo, un par de anécdotas no prueban nada.
un trabajo… sugiere que bien podemos encontrarnos en medio de un mar de cambios en lo que concierne a la manera como leemos y pensamos.
“Es evidente que los usuarios, cuando leen en línea, no lo están haciendo en el sentido tradicional del término; es más, hay indicios de que nuevas formas de ‘lectura’ están surgiendo en la misma medida que los usuarios examinan horizontalmente, a golpes de vista, títulos, tablas de contenido y resúmenes, en busca de resultados rápidos.
es probable que hoy estemos leyendo cuantitativamente más de lo que leíamos en las décadas del 70 y 80 del siglo pasado, cuando la televisión era nuestro medio predilecto.
A Wolf le preocupa que el tipo de lectura que promueve la red, un modo de leer que da prioridad a la eficacia y la inmediatez sobre cualquier otra cosa, bien puede estar debilitando nuestra capacidad para ese otro tipo de lectura en profundidad que surgió [con]… la imprenta…
“Varios experimentos han demostrado que quienes leen ideogramas, como los chinos, desarrollan sistemas de circuitos mentales para leer muy distintos a los que se encuentran entre quienes, como nosotros, tenemos un lenguaje escrito que recurre a un alfabeto. Y tales variantes se extienden a lo largo y ancho de muchas regiones del cerebro, incluyendo aquellas que gobiernan funciones cognitivas tan esenciales como la memoria y la interpretación de estímulos visuales y auditivos. Cabe esperar, por tanto, que los circuitos que se tejen al usar la red serán distintos de aquellos que se entretejen al leer libros y otros trabajos impresos. Cerebros como computadores El cerebro humano es casi infinitamente maleable”
Internet, un sistema informático muy poderoso, está subyugando la mayoría de todas nuestras otras tecnologías intelectuales. Se está convirtiendo en nuestro mapa y reloj, nuestra imprenta y máquina de escribir, nuestra calculadora y nuestro teléfono, nuestra radio y televisión.
Cuando, en marzo de este año, The New York Times optó por dedicar la segunda y tercera páginas de todas sus ediciones diarias a resúmenes de artículos interiores, su director de diseño, Tom Bodkin, explicó que dichos “atajos” le brindaban al lector agobiado por la prisa una “degustación” rápida de las noticias del día, evitándole así el “menos eficaz” método de en efecto pasar unas cuantas páginas y leer los artículos enteros.
Google, dice su presidente ejecutivo, Eric Schmidt, es “una compañía fundada en torno a la ciencia de la medición”, y pretende llegar a “sistematizar todo” lo que hace. A partir de los terabits (mil millones de bits) de información conductual que recoge a través de su buscador y otros portales, realiza miles de experimentos diarios, según el Harvard Business Review, y utiliza los resultados para pulir los algoritmos que cada vez controlan más la manera como la gente encuentra información y extrae o le da sentido a la misma. Lo que Taylor hizo para el trabajo manual, Google lo está haciendo para el trabajo de la mente.
“organizar toda la información del mundo y hacerla universalmente accesible y útil”
Para Google, la información es una especie de materia prima, un recurso utilitarista que puede explotarse y procesarse con eficacia industrial. A mayor número de fragmentos de información a los que podamos acceder y a la mayor rapidez con la que podamos extraer su esencia, más productivos seremos en tanto pensadores.
“El buscador último, supremo, el no va más de los buscadores, sería algo como la gente inteligente… o quizá más inteligente”, dijo Page en una alocución hace un par de años. “Para nosotros, trabajar en la búsqueda es una manera de trabajar en la inteligencia artificial”
El cerebro humano no es más que un computador obsoleto que necesita un procesador más rápido y un disco duro más grande. La idea de que nuestra mente debiera operar como una máquina-procesadora-de-datos-de-alta-velocidad no solo está incorporada al funcionamiento de internet, sino que al mismo tiempo se trata del modelo empresarial imperante de la red.A mayor velocidad con la que navegamos en la red, a mayor número de enlaces sobre los que hacemos clic y el número de páginas que visitamos, mayores las oportunidades que Google y otras compañías tienen para recoger información sobre nosotros y nutrirnos con anuncios publicitarios. La mayoría de los propietarios de internet comercial tienen suficientes intereses económicos en juego como para tomarse la molestia de recoger las migas de datos que vamos dejando como un rastro al tiempo que saltamos de enlace en enlace: mientras más migas, mejor.
Lo último que estas empresas quisieran es alentarnos a leer a gusto y a nuestras anchas o invitarnos a lenta y concienzuda reflexión.
Con todo, repito una vez más, la red no es el alfabeto y, aunque quizá reemplace a la imprenta, igual produce algo completamente distinto. El tipo de lectura en profundidad que se promueve mediante una secuencia de páginas impresas es valiosa no solo por el conocimiento que adquirimos de las palabras del autor sino por las vibraciones y resonancias intelectuales que tales palabras desencadenan dentro de nuestra mente.En los silenciosos espacios que la sostenida y concentrada lectura de un libro (o cualquier otra forma de contemplación, para el caso) abre, posibilita, allí hacemos nuestras personales asociaciones, sacamos nuestras propias conclusiones, hacemos nuestras propias analogías, promovemos nuestras propias ideas.
He ahí la esencia de la oscura profecía de Kubrick: en tanto empezamos a depender de los computadores para entender el mundo, es nuestra propia inteligencia la que se achata convirtiéndose en inteligencia artificial.”
[No es cierto]
El mensaje que mandé a Iwetel. En él no trato todas las ideas sino sólo algunas y centrándome más que en el patrón de interacción de lectura en pantalla comentado en la primera parte del post, en su relación con la Sociedad de la Información. Demasiadas cosas interesantes para analizar juntas en un mismo artículo. El mensaje:
“Pues como opinión personal, el artículo (entero) me ha gustado. Y la verdad es que me ha gustado mucho a excepción de los últimos párrafos que podrían ser suprimidos perfectamente.
Las tesis que defiende el autor me parecen interesantes así como los argumentos que presenta aunque no estoy de acuerdo con algunos de ellos y con algunas de las conclusiones a las que llega. Esencialmente, ideas que recoge:
- La inmediatez como forma preponderante de la comunicación en nuestra sociedad actual dada por los medios tradicionales de comunicación de masas. A saber: radio, prensa, televisión y productos impresos (libros, etc).
- El cambio en la manera en que asimilamos información en función del medio concreto (Internet, radio, televisión o productos impresos) y cómo dicho medio configura nuestro pensamiento. En el caso de la Web, el hipertexto y la findability (el autor cita exclusivamente a Google como paradigma de la búsqueda pero lo que me interesa es el concepto de Morville de Findability).
- Si configura nuestro pensamiento –> cómo repercute a nivel biológico en las estructuras de nuestro cerebro (como lo moldea) y concretamente en la adquisición, procesamiento, entendimiento, asimilación, reflexión y generación de conocimiento, y por tanto y en ultima instancia de sabiduría.
Se centra en las siguientes ideas:
- La Web socava la capacidad de entender textos largos y de nuestra comprensión. Aunque no lo dice en todo el texto excepto en el título “nos vuelve estúpidos” (cosas, ambas, con las que no estoy para nada de acuerdo).
- La Web acentúa la cantidad de información que consumimos y el tiempo que pasamos leyendo (estoy de acuerdo).
- El hipertexto y los medios multimediales cambian la forma en que leemos y consumimos información, prescindimos de lo superfluo y nos centramos en la importante (cierto). Muy curiosa la relación que hace el autor de la Web - buscadores - Taylorismo y la concepción “puramente empresarial” (y por ende capitalista) de la Web.
- La inmediatez se impone y los mensajes se acortan salvajamente. Algo rotundamente cierto.
En cuanto a esta última idea es la que personalmente más me interesa y me preocupa ya que, dado que como en nuestra sociedad están cambiado los hábitos y y el consumo informativo centrándose en mensajes o unidades informativas extraordinariamente cortos (o reducidos en el tiempo) una sociedad que:
a) desconozca o sea incapaz de verificar la veracidad de la información del mensaje,
b) desconozca o sea incapaz de conocer el contexto en el que se produce,
c) desconozca o sea incapaz de relacionar dicho mensaje con terceros para contrastar,
es ante todo una sociedad extraordinariamente manipulable. Es una sociedad en la que se puede inocular (y explotar) el Miedo (sí, con mayúscula) como se hace escandalosamente a diario en todos los temas de importancia capital, es lo que hacen todos los medios de comunicación con extraordinario éxito creando corrientes de opinión en masa y es una sociedad que adolece de muchos otros problemas. En mi opinión tenemos en la actualidad un gravísimo problema en nuestras sociedades en las que los ciudadanos han perdido (por muchas y diversas razones, entre otras el ritmo y estilo de vida en el que vivimos) su capacidad crítica y sobre todo, el tiempo necesario para consumir algo más que no sean píldoras informativas y formarse y obtener “el otro” necesario punto de vista sobre las cosas.
Eso en el lado negativo. En el positivo lo dice el autor, consumimos muchísima más información lo que cambia la forma en que la adquirimos y la procesamos, además de cambiar el soporte y la forma a través de la cual la consumimos (multimedia e interacción) lo cual nos ofrece formas muchísimo más eficientes para potenciar nuestro conocimiento.
Ideas y reflexiones cogidas a vuelapluma en media hora a raiz de la lectura del artículo. En mi opinión es fracamente interesante y merece la pena reflexionar sobre el mismo con un poco más de detenimiento. Más del que puedo dedicarle ahora.”
Nota:
El Copyright de 2008 del artículo original: “¿Será que Google no está volviendo stoopidos?” es The Atlantic Monthly Group. Distribuido por Tribune Media Services. La traducción ha sido realizada por Juan Manuel Pombo y publicada en la Revista Arcadia. Los párrafos extractados del artículo han sido reproducidos en este blog con el permiso de la RevistaArcadia.com de Publicaciones Semana S.A. que tiene el CopyRight © 2008
Son interesantísimos el artículo y las reflexiones. Requiere mucho tiempo, reposo y reflexión hacer un análisis medianamente decente o poder aportar algo al debate, pero bueno daré un par de ideas que me parecen interesantes.
Creo que todo esto que comenta está muy relacionado con el vaciado de contenido de los medios de comunicación, telediarios y periódicos, donde hoy en día puede llegar a ser primera noticia una noticia deportiva relativamente importante o cualquier otra cosa similar.
También es importante, por ejemplo, que los periódicos no invitan a la reflexión, se fusilan entre ellos los artículos, estos analizan con muy poca profundidad los hechos…Esto en parte es porque en cuanto surge una noticia hay que publicar algo, no hay tiempo para madurar la idea, lo que dificulta muchísimo dar un análisis reflexionado o que proponga la reflexión.
Son muchos problemas cruzados y paralelos que al final crearán una situación nueva: nuevas formas de lectura y pensamiento, consumo de información, etc.
Te paso para acabar esta charla del ted talk sobre los próximos 5000 días de internet (http://www.ted.com/index.php/talks/kevin_kelly_on_the_next_5_000_days_of_the_web.html).
Es interesante la idea de que al principio era una red de computadoras, luego de paginas, luego será de datos y por último nosotros seremos la red.
Un saludo
Comment by Areia — September 8, 2008 @ 1:41 pm
Gracias por el enlace David!
Alucino con estas cosas. Tengo pendiente de escribir un texto desde hace mucho. Para mí la World Wide Web es la Memoria del Mundo y… pues eso, que alucino viendo cosas como estas
Comment by Administrator — September 8, 2008 @ 5:00 pm