Tentándole (interacción)

francisco tosete | usabilidad, interacción, diseño y arquitectura de información

histórico de posts

October 7, 2009

Fin y comienzo…

Filed under: Viviendo la vida


Nos mudamos –> tentándote.com

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Han sido tres años y seis meses publicando este blog.

271 posts después de su inicio, toca a su fin.

Blogsome ha cumplido sobradamente las expectativas por las que decidí elegirlo como plataforma para publicar, pero por su falta de escalabilidad, por lo desigual de su rendimiento, por temas de seguridad, por espacio y por muchas otras razones nos mudamos a una nueva casa.

Va siendo hora de crecer, y de que este blog se llame por fin, como tenía que haberse llamado desde su primer día:

Tentándote.com

Allí nos vemos

Pd. Estos son los posts que se han quedado en la cocina. Quizá algún día vea la luz alguno de ellos en el nuevo blog.

Tentándole. Post que se han quedado como borradores

October 1, 2009

Thinkepi: Interfaces táctiles y móviles

Al respecto del Thinkepi de David Maniega Legarda algunas aportaciones de mi visita al SIMO la pasada semana donde he podido “tocar” literalmente por unos momentos los mundos virtuales y jugar con pantallas táctiles.

El mundo táctil es el presente y una fuerte tendencia de futuro.

Una evolución natural para interaccionar con el ordenador y con nuestros dispositivos más cercanos. A tal efecto, el ratón inventado por Douglas Engelbart en 1967 ha cumplido sobradamente las expectativas para las que fue diseñado. No es de recibo que dispongamos de dos herramientas extremadamente versátiles para interactuar con nuestro entorno, las manos, que tienen diez dedos con diez yemas, que constituyen si nos abstraemos de su superficie y nos centramos en las extremidades, un total de 20 puntos de interacción posibles, con una superficie más bien pequeña y focalizada en la punta. 20 potenciales cursores con los que interactuar con los mundos virtuales que estamos desaprovechando por cómo fue concebido y diseñado el periférico “ratón” hace 40 años.

Es hora de dar un paso adelante y de superar este modelo de interacción. Otros canales, y no sólo los hápticos, tales como la voz o la mirada, están reclamando su justo espacio (por cierto, los gestos faciales de Opera eran una broma, una lástima porque pienso que constituyen un campo serio en el que investigar para personas con movilidad reducida, amén de las investigaciones que se podrían hacer en el campo del Diseño Emocional).

En el SIMO, Microsoft tenía una de sus nuevas mesas “Surface”. Básicamente es una superficie horizontal sobre un pie rectángular alto, dentro del cual se encuentra un equipo de cámaras que retroproyectan una imagen sobre la parte inferior del cristal.

Las cámaras detectan la posición de los dedos de la mano pudiendo monitorizar hasta 52 puntos de contacto simultáneos que ejercen presión sobre la superficie lo que supone que puede haber hasta 10 manos (o más dependiendo del número de dedos que utilice cada persona a la vez) interactuando al mismo tiempo con los objetos virtuales retroproyectados.

En general la interacción era bastante fluida y natural. El sistema respondía de manera eficiente aunque en ocasiones era necesario ejercer bastante presión sobre el cristal. Se podía jugar con los objetos, lanzarlos de un lado a otro donde rebotaban en los bordes de la pantalla, desplazarlos, rotarlos, escalarlos… Una interacción mucho más rica y natural con los objetos virtuales que en los sistemas operativos de hoy en día, y que es difícil de emular con el ratón y la forma en que están diseñados los componentes estándares de sus interfaces gráficas.

En cuanto a Windows 7, estuve probándolo en dos tipos de dispositivos. Por un lado en las pantallas táctiles verticales de HP y por otro, en un pequeño tablet desarrollado por Dell.

En las pantallas táctiles la verdad es que la experiencia no fue todo lo satisfactoria que hubiera podido esperar. Nuevamente había que ejercer bastante presión en ocasiones para desplazar y mover los objetos virtuales y los brazos no podían reposar sobre una superficie horizontal, como sucede con el ratón o el teclado en el ordenador, con el consecuente cansancio.

Asimismo, me sorprendí incoscientemente tratando de rotar la ventana del Explorador. No podía hacerlo. ¿Por qué? me pregunté. ¿Por qué no puedo rotarla y desplazarla adonde quiera como sí puedo hacerlo en Surface? Las pantallas táctiles deberían permitir idealmente emular una interacción más cercana a la experiencia física de nuestro entorno dado que estamos “tocando” los objetos. Si estoy escribiendo en un folio encima de mi escritorio, puedo girarlo sin problemas, rotarlo, desplazarlo o arrugarlo y tirarlo a la papelera que está debajo de la mesa… En el entorno virtual no puedo arrugarlo, ni empujar físicamente ventanas con aquella que estoy manipulando, tan sólo superponerlas. El paradigma de interacción de los sistemas operativos actuales se ha basado hasta ahora fundamentalmente en la oclusión, no en la extensión del escritorio ni en el desplazamiento de su superficie como sucede por ejemplo, en Android.

Otro problema se derivaba de la posición de la pantalla. Su ángulo y la altura de la persona podían incidir en el área objetivo en la que el usuario quería hacer clic y por ende dificultar que el sistema detectase correctamente el punto de presión que se correspondía con el control a pulsar. Más o menos, un poco, lo que les puede pasar a las personas de cierta altura en algunos cajeros automáticos: en ocasiones puede costar establecer la correspondencia entre los botones de los laterales del cajero y las opciones de pantalla deseadas haciendo que se pulse una opción incorrecta o no deseada.

En la pantalla del tablet de Dell que tenía el tamaño de un libro, la experiencia fue mucho más agradable al poder posicionarse en horizontal. Los problemas venían derivados una vez más, de su pequeña superficie y del pequeño tamaño de algunos de los principales elementos de interacción del sistema operativo dificiles de tocar con los dedos tales como los iconos, hiperenlaces, barras de desplazamiento vertical, etc.

Con todo ello, algunas de las conclusiones con las que me quedé:

  1. La interacción táctil supone un cambio de paradigma profundo en cuanto al modelo “clásico” de interacción hombre-ordenador que hemos experimentado durante los últimos 30 años. Además de los dedos, 20, tenemos dos potentes canales adicionales extra: la mirada y la voz, con los cuáles asimismo, podemos ejecutar acciones. Una nueva forma de interactuar a la que, como apuntaba Jorge Serrano Cobos, los usuarios no están de momento habituados.
  2. Las interfaces de los sistemas operativos actuales y de las aplicaciones de software no están optimizadas para ser usadas con las manos. No sé si el problema es achacable al software, al hardware o a ambos, pero ahí estaba. A la hora de tocar o manipular un objeto, mientras que el puntero del cursor permite un extraordinario grado de precisión, el dedo tiene una superficie de contacto mayor y requiere un mayor tamaño gráfico de los componentes, o al menos, una mejor calibración del punto medio de la superficie de la yema del dedo que toca la pantalla.

    Tecnológicamente, en algunos dispositivos el problema está resuelto satisfactoriamente, tanto desde un punto de vista hardware como software. En el iPhone por ejemplo se usa la metáfora de una gota de agua que actúa como lupa y maximiza con un ligero desplazamiento una zona concreta de la pantalla sobre la que presiona el dedo. De esta forma se puede interactuar más comódamente con los elementos que se encuentran dentro de su área y el dedo no tapa los objetos sobre los que presiona. Supongo que será cuestión de tiempo ver soluciones similares en sistemas operativos de equipos de sobremesa.

  3. En cuanto a la pregunta de ¿qué ha de ser primero, los equipos con tecnología táctil o las aplicaciones? creo, que al menos en un primer momento y en un estado embrionario vienen los dispositivos hardware y luego las aplicaciones software. Pasada una fase de adopción temprana, que es la que estamos viviendo ahora y de la que en cuanto a sistemas operativos en ordenadores personales está siendo punta de lanza Microsoft con Windows 7 (parece también que Apple está registrando patentes realmente interesantes de nuevos monitores y superficies táctiles de interacción) se va a dar indudablemente ese proceso de retroalimentación entre unos y otras que permita que experimentemos una interacción táctil realmente satisfactoria y no un experiencia híbrida como la actual a medio caballo entre la predominancia del paradigma del ratón y lo táctil.

Hemos de descubrir nuevas metáforas para trasladar del mundo real al virtual.

En la ponencia que Howard Rheingold dió el otro día, mencionaba que actualmente existen más de 4.000 millones de teléfonos móviles en el mundo, lo que supone que cerca de las dos terceras partes de la población mundial tienen acceso a un terminal móvil. Por otro lado, la previsión para los próximos cuatro años es que se alcancen los 6.000 millones de terminales. Estos dispositivos serán principalmente Smartphones, teléfonos inteligentes o, literalmente, miniordenadores portables que tendremos en nuestras manos. Dispositivos de Realidad Aumentada y geoposicionada que van a provocar profundas transformaciones económicas, culturales y sociales. Dispositivos que serán en su gran mayoría, táctiles. La irrupción del iPhone en el panorama móvil ha cambiado el paradigma de la industria y como decía el ponente de Telefónica Móviles en una de las mesas redondas de movilidad, parece que por fin les ha abierto los ojos a un nuevo modelo de interacción y de posibilidades económicas en cuanto modelo de negocio se refiere.

Rheingold apuntaba dos interesantes cosas:

El móvil va a tender a convertirse en el mando universal a distancia con el que podremos interactuar con cualquier dispositivo que tenga chips incorporados, tecnología de proximidad como RFID o códigos QR, por citar dos ejemplos.

Está comenzando a florecer un ecosistema de dispositivos y cosas conocido como la “Internet de las cosas” (”Internet of things“). En España se están desarrollando proyectos de investigación punteros con importantes inversiones económicas, como el capitaneado por Technosite en el Consorcio Inredis, en el cual el móvil adquiere capital importancia para los discapacitados .

Por otro lado Rheingold comentó que Apple acababa de solicitar la patente para incorporar tecnologías de Eye Tracking a dispositivos móviles, tecnología que permite establecer a qué punto se está mirando o, si está incorporada al ojo de la cámara de un móvil, al lugar al que apunta. Si lo relacionamos con el declarado interés de la compañía de Cupertino de impulsar la Realidad Aumentada en los móviles que permite superponer capas por delante de los objetos vistos para mostrar información adicional sobre ellos (literalmente esas Gafas 2.0 de las que habla Nieves González), con la posibilidad de aplicar tecnologías de reconocimiento remoto facial y de objetos, con su capacidad de geoposicionamiento, de conectividad, con el ya de por sí fuerte carácter social que tiene el móvil y que se potenciará aún más por su cada vez mayor imbricación con las redes sociales y la gestión del perfil personal y profesional en la Web, el universo de posibilidades que se abre en lo que a interacción se refiere es amplio y excitante.

Un dispositivo portable con un muy alto grado de penetración a nivel mundial que permitirá disfrutar en cinco años o menos de una experiencia realmente multimodal como no se cansa de repetir una y otra vez, conferencia tras conferencia, Vinton Cerf, Vicepresidente mundial y evangelizador de Google. Dispositivos accesibles y Diseño Universal por todos y para todos (y remito nuevamente al proyecto Inredis) con una (otra más) extraordinaria capa tecnológica que va a hacer nuestro mundo muy pequeño y va a tener un impacto revolucionario en la economía, las sociedades y la comunicación: la traducción simultánea, sincrónica, textual y por voz (concretamente, a través de los servicios de Google Translate y Google Voice que son, hasta el momento, los mejor posicionados por su tecnología y por el sorprendente y rápido grado de adopción que está teniendo Android en el mercado).

Es la hora de una interfaz más humana (literalmente). Los e-Textiles y los dispositivos que llevaremos puestos (”Wearable technology“) serán algo cotidiano con los que interactuaremos tocando la interfaz y manipulando los objetos virtuales con nuestras manos (si no visteis antes el vídeo de “El creador de mundos” es el momento de ello):


Este tipo de superficies no tienen por qué ser ni serán necesariamente planas sino también holográficas:


y dentro de no mucho, quizá, puedan ser incluso proyectadas en 3D por dispositivos que portemos en nuestros bolsillos:

Holografía de Nueva York en un prototipo futuro de teléfono móvil

Holografía de mujer en un prototipo futuro de un móvil

Prototipo futuro de un móvil capaz de representar holografías

Mujer con prototipo futuro de un móvil capaz de proyectar holografías en la muñeca
Imágenes de Johny Holland Magazine. Del post sobre Futuro y tendencias:
Mac’s petit inventions: 3D Interfaces de Mac Funamizu, distribuidas bajo licencia Creative Commons

Es el momento de poner en cuestionamiento lo que sabemos sobre Diseño de interacción, y de conceptualizar nuevos modelos de interacción e interfaces.

La interfaz, al igual que la World Wide Web, comienza también a ser ubicua.

Sí, los dispositivos móviles por su extraordinario grado de penetración y adopción presente y futuro están siendo y serán el principal acicate e instrumento para el cambio de paradigma de interacción.

September 28, 2009

Thinkepi de David Maniega Legarda: Las interfaces de usuario del mañana, hoy. ¿Están siendo los dispositivos móviles el acicate necesario?

Por su interés (y previo permiso) publico el último Thinkepi de David Maniega Legarda sobre interfaces táctiles y la respuesta de Jorge Serrano Cobos en Iwetel. Muchas gracias a ambos.

El próximo jueves publicaré otro Thinkepi, al hilo de este, con algunas impresiones que tuve del SIMO que no se difundirá en Iwetel, sólo aparecerá en el anuario impreso.

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Mucho se ha escrito los últimos años sobre el diseño de interfaces de usuario en base a las aplicaciones que se muestran al usuario, cada vez más enfocadas a la productividad y la facilidad de manejo de forma intuitiva. En paralelo, diferentes empresas llevan tiempo investigando sobre otro concepto relacionado pero no estrictamente con las funcionalidades de las interfaces, sino con el concepto del NUI (Natural User Interfaces), o lo que es lo mismo, el diseño de nuevas maneras de interactuar con dispositivos sin el uso de periféricos como pueda ser el teclado o el ratón. De entre los desarrollos basados en esta disciplina, tenemos resultados tan populares como el famoso iPhone o la consola Wii de Nintendo, que aprovechan las capacidades que nos ofrecen las tecnologías táctiles y gestuales para diseñar sus productos de cara a su comercialización masiva.

Pero no toda la investigación reside en esta tecnología: se están realizando nuevos productos capaces de reconocer objetos reales e interactuar con ellos, como es el caso de la Surface de Microsoft, o dar un paso más allá en el reconocimiento de los movimientos de las personas. En este sentido la industria de los videojuegos está apostando de forma firme y con gran potencial, para poder jugar sin necesidad de controles. En esta dirección, en junio de 2009 Microsoft presentó su apuesta a través del Proyecto Natal, un sistema basado en sensores y una cámara ubicados delante de la pantalla que es capaz de capturar los movimientos del usuario, creando un entorno 3D 100% immersivo que se aplicará a los contenidos que se desplieguen en su consola XBox. Aunando el avanzado estado en que se encuentran las tecnologías asociadas al reconocimiento de voz, en este entorno se le pueden dar órdenes al personaje o avatar para ejecutar acciones o movimientos.

Esto marca el inicio de una carrera imparable hacia el futuro de los controles de los diferentes dispositivos y de las diferentes aplicaciones que se puedan crear, bien tengan fines lúdicos como los videojuegos, o productivos de cara a las empresas. Si analizamos las perspectivas que esto nos posibilita y añadimos un poco de aquella ciencia ficción de unas décadas atrás, no es nada extraño pensar en los controles gestionados gracias a la interacción cerebro-máquina, como es el caso de la empresa NeuroSky que ya dispone de unos cascos que son capaces de captar diferentes vibraciones emitidas por el cerebro para realizar acciones, transformando sensaciones en acciones, algo así como la capacidad de leer la mente, algo que paradójicamente ya hacía el famoso ordenador Hall 9000 de la película “2001: A space odissey” que era capaz de realizar acciones a partir de los estados de ánimo y pensamientos de los ocupantes de la nave espacial. Todo ello nos lleva a pensar en un futuro entorno donde lo importante no serán los dispositivos únicamente, sino todo aquello que nos rodee y con lo que podamos interactuar sin necesidad de cargar con diferentes aparatos.

AQUÍ Y AHORA

Pero volviendo a una realidad más tangible y cotidiana, cada día vemos cómo miles de personas interactúan con diferentes dispositivos portátiles de diferentes compañías, formas, tamaños, funcionalidades, etc. Algunos, como los teléfonos móviles, han roto todas las barreras “previsibles”, que no imaginables, para convertirse en verdaderas oficinas móviles, generando un nuevo concepto formal a la hora de acceder y gestionar la información.

Uno de los principales elementos que está focalizando a los dispositivos móviles hacia estas nuevas cotas de portabilidad y gestión, es el hecho de desplazar muchas de las aplicaciones hacia la “nube” (cloud computing), de forma que se pueden reducir ostensiblemente las necesidades tecnológicas básicas de los dispositivos permitiendo trabajar en nuevo software más enfocado a la conectividad y el workflow propio de las acciones de gestión. La idea no es nueva conceptualmente, pero lo es en la manera en cómo se está solucionando. Si hacemos uso de la memoria reciente es interesante recordar, no sin cierta nostalgia por el nuevo mundo de posibilidades que se nos abría, cómo los teléfonos móviles, pda’s, smartphones, etc., se orientaban hacia una tecnología emergente que facilitaba el acceso a internet a velocidades hoy día irrisorias, pero que en su momento suponían una nueva vía de exploración. Nos referimos al protocolo WAP. La clave de que no tuviera el éxito esperado no fue otra que el cómo se representaba la información en los diferentes dispositivos. Recordemos que era textual, lo que entraba en contradicción con el uso de Internet, ya gráfico e incluso por exceso (aunque eso es tema de reflexión para otra nota). La experiencia de usuario ante una interfaz no gráfica, unido a unas posibilidades de desarrollo de aplicaciones más que limitada y una velocidad de acceso por evolucionar, son argumentos más que suficientes para abandonar esta tecnología. Esto nos lleva a pensar cómo un cambio de paradigma a “peor” puede hacer que un nuevo avance tecnológico se quede a las puertas del éxito sin conseguirlo. A eso lo podemos calificar de “fracaso previsible”.

Sin embargo, a día de hoy el resurgir de los dispositivos móviles como teléfonos o notebooks es una realidad y es necesario pensar qué elementos están contribuyendo a ese éxito tan rotundo. Es evidente que los nuevos dispositivos han mejorado muchísimo sus prestaciones, minimizando el impacto del peso en muchos componentes sin olvidar su rendimiento, pero una de las claves principales, al margen de la evolución tecnológica de chips y procesadores de alto rendimiento con bajos índices de consumo, es la relativa a los nuevos desarrollos establecidos en el diseño de nuevas interfaces de usuario mucho más intuitivas y enfocadas a la producción más allá del tradicional uso del ordenador, donde la existencia de todos los periféricos imaginables han estado relegando casi a un segundo plano el estudio y análisis de nuevos y mejorados controles.

En este sentido, vemos cómo en el mercado han ido apareciendo nuevos dispositivos pensados para mejorar los procesos de interacción sin tener que incrementar los tamaños ni pesos de los mismos, lo que supondría volver a caer en el temido “fracaso previsible”. Los usuarios de dispositivos móviles quieren que sean eso, móviles, no simplemente “portables”, que se puedan llevar encima sin gran esfuerzo ni bajo incomodidades extra. La clave es, ¿cómo hacerlo posible para no depender de otros periféricos? Bueno, aquí las leyes de mercado han ido marcando diferentes pautas, creando grupos de adeptos hacia diferentes tendencias. Buena nota de ello es la competencia existente entre los dispositivos como la Blackberry o los teléfonos Nokia NSeries y el iPhone o el HTC G1. Los primeros incluyen un teclado incorporado, ya sea visible o escondido bajo una “segunda piel”, mientras que los segundos incluyen unas grandes pantallas táctiles basadas en tecnología AM-OLED WXVGA que integran los controles principales como el teclado en la propia pantalla sin añadir ningún otro elemento complementario. Más allá de las discusiones sobre las preferencias del usuario de cara a utilizar una u otra modalidad, lo cierto es que las posibilidades de las pantallas táctiles de los dispositivos obligan a diseñar interfaces de usuario más intuitivas y eficaces, lo que conlleva el desarrollo de nuevo software pensado para los nuevos modelos de interacción, mucho más complejos que la “simple” interacción táctil.

Pero no todas las evoluciones en diseños de interacción táctiles están centradas en los dispositivos móviles. La industria está cada vez más determinada en potenciar la tecnología táctil en nuestros ordenadores personales. Claro ejemplo de esta tendencia es la reciente aparición del sistema operativo Windows 7, el primero en ofrecer la funcionalidad multi-touch, o por ejemplo los productos lanzados al mercado por parte de Hewlett-Packard con sus ordenadores estrella basados en tecnología táctil óptica, que proporciona una gran mejora en la calidad de la imagen y un coste más bajo que las pantallas táctiles resistivas utilizadas hasta el momento por un gran número de equipos. Este último tipo de pantallas se ven afectadas en los procesos de interacción si están rayadas o tienen algún tipo de rasguño, dejando la zona afectada casi inoperativa. En cambio, las pantallas táctiles ópticas no se ven influenciadas por este tipo de inconvenientes, que quedan relegados a un plano simplemente estético.

Otra de las ventajas que supone la adopción de pantallas táctiles de nueva generación, es que permiten realizar acciones naturales utilizando nuestros propios dedos o un apuntador (lápiz táctil), estableciendo incluso diferentes acciones en función del tipo de presión ejercida sobre la pantalla, y aquí radica uno de los retos que se plantea a los productores de software: crear aplicaciones pensadas para entornos táctiles. Esta cuestión encierra un bucle en el que la industria está inmersa. ¿Qué ha de ser primero, los equipos con tecnología táctil o las aplicaciones?

Mientras no madure el mercado de los equipos táctiles, la apuesta por crear aplicaciones para dichos entornos crece lentamente, pero por el contrario, si no se crean nuevas aplicaciones para equipos táctiles no se verá la necesidad del mercado. La problemática está ya planteada, ahora hay que ver cómo se comporta el mercado. Con la aparición del primer sistema operativo con tecnología táctil como hemos comentado anteriormente, no nos costaría imaginar un conjunto de aplicaciones basadas en tecnología táctil, donde el acceso a los contenidos, su manipulación y gestión sea más práctica, productiva e incluso más divertida utilizando el modo táctil. Por ejemplo, las aplicaciones basadas en mapas (Google Earth, Google Maps, Yahoo! Maps, Bing Maps) son claros candidatos a ser gestionados mediante la tecnología táctil de forma mucho más natural incluso, lo mismo que ocurriría con programas de edición de imágenes o vídeo, gestión de escritorios (basta con ver las posibilidades que nos ofrece BumpTop, un escritorio en 3D), administradores de ficheros, entornos para mundos virtuales en 3D, catálogos comerciales de todo tipo con sus carros de la compra (supermercados, tiendas de informática, de ropa, concesionarios de automóviles, etc.), e incluso los propios buscadores de internet [pensando especialmente en aquellos cuya gestión se realiza bajo una interfaz gráfica rica, como pueda ser el caso de SpaceTime 3D], etc. Todo ello es posible, simplemente es necesario pensar “out of the box” para crear nuevos modelos de interacción, donde un nuevo “periférico” (los dedos, o los gestos), plantea nuevas formas de interacción y, por consiguiente, nuevas maneras de pensar el software para que se adecue a éstas. En los próximos años veremos cómo la tecnología táctil, gestual y biométrica nos rodeará mucho más de lo que imaginamos a día de hoy, es algo imparable, y nosotros como gestores de la información, creadores de contenidos y expertos en el diseño de interfaces, debemos estar preparados.

Algunos enlaces interesantes

  1. 8º Foro de Innovación: Tecnología táctil, posibilidades y experiencias. Oficina Abierta de Innovación de la UOC. http://www.innovauoc.org/foruminnovacio/es/2009/06/8-forum-innovacio-tecnologia-tactil-touchscreen
  2. Buxton, Bill. “Multi-Touch Systems that I Have Known and Loved”. http://www.billbuxton.com/multitouchOverview.html
  3. Chamorro-Posada, P.; Martín-Gil, J.; Martín-Ramos, P.; Navas-Gracia, L.M. (2008). Fundamentos de la Tecnología OLED. Universidad de Valladolid. ISBN 978-84-936644-0-4. En línea: http://www.scribd.com/doc/13325893/Fundamentos-de-la-Tecnologia-OLED
  4. HP’s TouchSmart PCs. http://www.hp.com/latam/hogar/touchsmart/index.html
  5. Natural User Interface http://natural-ui.com/
  6. NUI Group http://www.nuigroup.com/
  7. Tecnologías implicadas en el concepto de pantallas táctiles o Touchscreen. http://en.wikipedia.org/wiki/Touch_screens

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Respuesta de Jorge Serrano Cobos publicada en Iwetel:

Al respecto, y por hablar de proyectos reales, nosotros hemos desarrollado sistemas para pantallas táctiles con simulación de ambientes 3D con hiperrealidad.

Las pruebas indicaban todavía una clara costumbre del usuario de perfil genérico a usar un sólo dedo, no varios, como en las multi-touch.

Lo cual, ojo, sólo quiere decir que por ahora, estamos más acostumbrado a usar un dedo (¿efecto de usar el ratón?) Intuyo que conforme los grandes de la industria vayan “promoviendo” (si no obligando) usar varios dedos, la cosa cambie.

Las pantallas multitouch tienen por ahora el problema del material (cascan bastante) y su coste, pero como todo, al ser un mercado jugoso, seguramente la cosa irá a mejor.

Respecto a lo que comentabas de los Natural User Interfaces y el vídeo que mostrabas en la web (véase antes de seguir leyendo) una reflexión:

¿Alguien se ha parado a pensar en que hacer lo que propone Microsoft supone transformar TODO el parque tecnológico del hardware mundial? Porque la estrategia económica aquí es que el interfaz es el hardware, cualquier hardware que se adapte claro (en el video, por ejemplo, una taza de café. Las tazas de café actuales no están preparadas, habría que cambiarlas todas…, y sólo es uno de los elementos hardware que aparecen en el video)

That´s A LOT of money, man.

La propuesta opuesta es la del MIT, Sixth Sense (a los bibliotecarios les interesará quizá parte del video ;-)

Es decir, NO hay interfaz, cualquier cosa lo puede ser, porque lo que llevas es una cámara que proyecta el interfaz sobre -casi- cualquier superficie. Mucho más barato ¿no?

Ya veremos cómo evoluciona la cosa. Mientras tanto, ¿nos adaptaremos (como usuarios, desarrolladores, alfabetizadores…) a lo que las grandes empresas nos “oferten”?

En fin, que parte de todo esto se puede hacer ya, hoy, en bibliotecas, archivos, museos… Si alguien se anima, que me dé un toque (momennnnto comercial, sorry)

September 22, 2009

Vuelta al trabajo

Filed under: Viviendo la vida

Se acabaron las vacaciones y toca volver a exprimir las neuronas. Bienvenido una vez más lector a Tentándole (interacción). Aquí se habla de Diseño de Interacción, Usabilidad, Arquitectura de Información, Nuevas Tecnologías de la Información y tendencias y prospectiva de la Información.

September 7, 2009

Entrevista personal y profesional en Recbib

Julián Marquina, director de Recbib, tuvo la amabilidad de entrevistarme hace ya algún tiempo. Hoy ha salido publicada. Aunque tiene una perspectiva bastante documental creo que puede ser interesante de leer para todos aquellos que estéis interesados en la evolución de esta, nuestra Sociedad de la Información/Tecnológica en la que vivimos.

Para los lectores de este blog las preguntas más interesantes pueden ser la tercera del bloque de Personal (si tienes curiosidad por saber de dónde me viene el interés por la Arquitectura de Información y el Diseño de Interacción), la tercera del bloque de Profesional, y la primera, la segunda y la cuarta del bloque de Nuevas tecnologías.

No obstante, lo dicho, tiene una perspectiva bastante documental.

Sin más, os dejo con la entrevista.

–O–

PERSONAL

  1. Háganos una pequeña presentación suya

    Francisco Tosete, Paco para todo aquello que no sea el entorno académico, profesional y para el día a día. Inquieto, investigador nato legado de la Universidad y de la media tesis sobre Arquitectura de la Información que escribí en su día y que quizá alguna vez termine, o de la que puede que retome en cualquier momento para publicar un libro directamente sobre el tema. Inconformista, crítico con los medios de comunicación, con la Sociedad de la Información en la que vivimos, con la Web, con la Web 2.0 y especialmente con la vertiente social de las tecnologías. Tecnólogo (me encanta aprender y detectar tendencias en cuanto al mundo y a la vida digital que vivimos) y lector incurable desde que cogí el primer libro ilustrado en mis manos.

  2. ¿Cómo conoció RecBib? y… ¿qué le parece?

    Lo conocí ya hace bastante tiempo a través de Iwetel. Me parece un muy útil, importante y necesario recurso de información para los profesionales de nuestro campo, especialmente en cuanto a empleo se refiere. La verdad es que es sorprendente el trabajo que estáis haciendo y la energía con la que lo acometéis, ojala hubiera más iniciativas como la vuestra.

  3. ¿Si no se dedicase a este mundo que le hubiese gustado ser?

    Pues llegué a la Biblioteconomía y Documentación por casualidad ya que mi vocación era la informática, la arquitectura o el periodismo por este orden.

    Los ordenadores me fascinaron desde que en segundo de BUP comenzamos a dar una asignatura llamada Tecnologías de la Información en la que hacíamos pequeños programas en Basic. En cuanto a la arquitectura, los edificios y las construcciones siempre me han llamado la atención. Podía pasarme horas mirando una obra. Y en lo referente al periodismo siempre me ha gustado escribir, creo que es una de las cosas que mejor se me da y con la que más disfruto haciéndolo.

    Como comento, no obstante, mi llegada a la Biblioteconomía y Documentación fue por casualidad. En COU nos llevaron de visita a la Universidad Carlos III de Madrid y recuerdo que nos recibió en el aula magna el rector, que por aquel entonces era Gregorio Peces Barba. En la presentación que nos hizo comenzó a hablar de los nuevos estudios de Biblioteconomía y Documentación, las buenas salidas profesionales que tenía (por aquel entonces convocaban ofertas de empleo público para bibliotecas todos los años y con un gran número de plazas) la fuerte orientación tecnológica de la carrera y la buena dotación informática de la Universidad. Me gustó aquello. Tanto, que finalmente se convirtió en la carrera que elegí y aunque el primer mes me pasé preguntando qué hacía estudiando esto, cuando comencé a entender lo que era el mundo de la información y la Sociedad de la Información me fascinó. Durante el doctorado fue uno de los temas que seriamente consideré como materia para mi tesis hasta que descubrí algo que se llamaba Arquitectura de la Información y que aunaba mis otras dos grandes pasiones, el diseño web y la construcción, en este caso de espacios de información y… hasta hoy día. Me encanta mi trabajo como Arquitecto de Información.

  4. ¿Qué es lo que más le gusta de su profesión? y… ¿qué detesta?

    Lo que más me gusta sin lugar a dudas es la transversalidad de nuestra profesión, lo importante y lo que impacta en todos los ámbitos profesionales y especialmente en nuestra vida cotidiana aunque la gente no sea muy consciente de ello.

    En cuanto al ámbito de la Biblioteconomía se refiere me gusta todo lo relacionado con la Sociedad de la Información de la que soy muy crítico. Creo que la sociedad está narcotizada por el poder que ejercen los medios de comunicación sobre los individuos. Me sorprende observar la realidad paralela que construyen a diario, cómo crean corrientes de opinión y cómo movilizan a las masas de gente. Me fascina estudiar y observar las dinámicas sociales y como la Web se está convirtiendo en un factor disruptivo en todo este marco al convertirse en un medio de expresión y canal interactivo de comunicación paralelo en el que al menos puedes obtener otros puntos de vista más allá de las líneas “oficiales” de los cuatro grandes medios de comunicación que todos leemos o vemos y generar, debatir y compartir contenido de “n” a “n” en lugar de 1 a “n”, como ha sido hasta ahora dejando de ser meros actores pasivos receptores de mensajes preconstruidos milimétricamente.

    Me fascina el poder de la información y entender el ecosistema político, económico y social que gira en torno a ella. Ojala tuviera formación de sociólogo porque seguro que otras perspectivas más allá de las que tengo ahora se me abrirían.

    En cuanto a lo que detesto, bueno, no es exactamente detestar pero estoy cansado del constante victimismo en el que parece que caemos periódicamente como profesionales. El “no se nos conoce”, el somos una profesión minoritaria y que no aportamos valor, el somos una profesión sin futuro y abocada a la desaparición, el eterno debate sobre el intrusismo, etc, etc.

    Sinceramente, ceo que no somos especialmente diferentes de muchas otras profesiones, que los problemas de nuestra área son problemas comunes a buena parte de otros ámbitos y que tenemos incluso más salidas profesionales que bastantes otras carreras universitarias dada la transversalidad de nuestra formación.

    Ayer tenía que explicar qué hacía un bibliotecario o un documentalista y qué era Biblioteconomía y Documentación, hoy tengo que explicar qué es un Arquitecto de Información, y no hablo ya de decir que soy un Arquitecto de Experiencia de Usuario porque la cara de interrogación del oyente de turno es harto significativa y sin embargo, buena parte de los roles que tiene un Arquitecto de Información / Experiencia de Usuario subyacen directamente en los conocimientos que adquirimos en nuestra titulación universitaria. Hay vida laboral más allá de las bibliotecas y centros de documentación y va siendo hora de quitarse complejos de encima.

  5. Algo curioso que le haya pasado dentro de su profesión y que recuerde con una sonrisa.

    Los mejores momentos que he pasado en una biblioteca fueron cuando estaba en segundo de carrera estudiando Biblioteconomía y Documentación. Un compañero me llamó y me dijo que si me apetecía organizar la biblioteca de mi antiguo instituto y… allí me fui. Fue sumamente estimulante. Tuvimos la oportunidad de transformar un cuarto oscuro en una biblioteca escolar multimedia ¡¡por aquel entonces estábamos a la vanguardia tecnológica con un 286, un módem de 56 kb y conexión a Internet a través de Infovía!! Fueron dos años divertidísimos y cuando abro los álbumes de fotografías que todavía conservo de entonces no puedo evitar que se me dibuje una sonrisa en la cara.

  6. ¿Cuál fue su primera experiencia en una biblioteca?

    De pequeño cuando me pasaba horas y horas viendo los libros enormes con grandes ilustraciones y aquellos que explicaban cómo funcionaban las cosas. Me encantaba el silencio de la biblioteca y entrar por la puerta era como entrar en otro mundo ajeno al caos de la ciudad. Lo que era incapaz de comprender en aquel entonces era la forma en que estaban organizados los libros y las fichas de los grandes ficheros de tarjetas de papel que había en la entrada. Por más que intentaba buscarle una lógica a las signaturas de los lomos de los libros era incapaz de encontrar un patrón común (una vez aparecían con un paréntesis y un = al final) otras, dos números separados por / No entendía para qué servía aquello ni le encontraba una lógica mínimamente coherente y era algo que me tenía sumamente intrigado. Pensaba que era algo sin lógica ni sentido.

  7. Recomiende un libro, un disco y una biblioteca.

    Complicado, hay muchos, pero bueno, como libro, por ejemplo, El Médico de Noah Gordon, disco, de U2, The Best of the 1980-1990, una biblioteca, la “Rey Pastor” de la Politécnica del campus de Leganés de la Universidad Carlos III de Madrid, quizá la mejor biblioteca que he visto hasta la fecha.

PROFESIONAL

  1. ¿Cuál es su labor dentro de su puesto de trabajo?

    Actualmente trabajo como arquitecto de información, ingeniero de usabilidad y diseñador de interacción, tres perfiles que se dan en la figura híbrida de un arquitecto de Experiencia de Usuario y que están estrechamente vinculadas a la Documentación. De este mundo me apasiona todo. Entender cómo la tecnología puede facilitar la vida a la gente, pensar y descubrir cómo se puede conseguir que los sistemas y espacios informativos que diariamente usan o consultan miles o millones de personas (el web de una Universidad, una banca electrónica, un periódico digital) sean más fáciles de usar, el cómo se tiene que organizar la información para hacerla más visible en estos sitios y sacarla mayor partido mejorando su indexación en los motores de búsqueda, el cómo presentarla para mejorar su comprensión, el cómo tiene que ser el diseño gráfico para crear determinadas respuestas emocionales, entender cómo se pueden mejorar las funcionalidades ofrecidas en los sitios, productos y sistemas simplificando los procesos de interacción que se dan en ellos, etc.

    A estas tareas me dedico a diario. Disfruto con ello.

  2. ¿Cómo debe ser un buen profesional de la información?

    Inquieto, con curiosidad por su entorno y por la actualidad informativa del momento, lector incorregible, con la suficiente empatía como para entender qué es lo que le está demandando el ciudadano o el usuario al que da servicio, con habilidades formativas y la suficiente capacidad para transmitírselas (al fin y al cabo no todo es proporcionar sino también formar y educar a los usuarios para que tiendan a una mínima autosuficiencia informativamente hablando) y con la mente abierta a las tecnologías y a los nuevos productos tecnológicos. Hoy un buen profesional de la información no se puede entender si no tiene una buena formación de las herramientas tecnológicas y especialmente un buen conocimiento de la World Wide Web.
  3. ¿Sabría decir cuál es y cómo ve el futuro de los bibliotecarios, archiveros y documentalistas?

    Creo que hay una tendencia fortísima hacia la digitalización en las tres áreas, bibliotecas, archivos y centros de documentación. La World Wide Web está teniendo una evolución espectacular y está conllevando el mayor cambio en el mercado editorial en siglos.

    En buena parte del mundo, concretamente en todo el hemisferio occidental, estamos viviendo un cambio de soporte informativo. El papel está perdiendo preponderancia en virtud de los nuevos dispositivos digitales que cada vez se están acercando más a la forma, tamaño y peso de un libro o una hoja de papel actual y en los que cada vez se lee mejor y es mejor su ergonomía. No obstante, las pantallas de los dispositivos portables como los móviles todavía son muy pequeñas como para leer cómodamente en ellos. Los netbooks no son de momento una alternativa a los cuadernos de papel porque son muy aparatosos y en ellos no se puede escribir ni hacer esquemas con la suficiente precisión y comodidad como con un lápiz o un bolígrafo sobre una hoja de papel.

    A pesar de ello la situación está cambiando a pasos acelerados y estamos viviendo unos años extraordinarios y excitantes tecnológicamente hablando. Los libros electrónicos como Kindle de Amazon son los nuevos soportes de lectura, aunque todavía son “cajas” cerradas, esclavas de un software propietario y de los intereses económicos de unas empresas determinadas. Pero poco a poco están llegando al mercado otros dispositivos no cerrados. Google está invirtiendo muchísimo dinero en ello y en desarrollar una plataforma abierta (Android) que funcione en dispositivos ultramóviles y pequeños mientras que es posible que Apple lance para finales de este año un dispositivo similar a un Tablet PC con la elegante interacción de sus ordenadores y de su aclamado IPhone.

    Ello está suponiendo que por primera vez en 500 años nos encontramos con un nuevo contexto tecnológico que permite pensar seriamente en una transición del papel y de la escritura en papel hacia soportes digitales e información digital. Hoy día escribimos mucho menos que hace 15 años y los adolescentes de 15 años no han conocido lo que es una máquina de escribir, tan extraordinariamente rápida es la evolución a la que estamos asistiendo. Y el que la información se produzca mayoritariamente en formato digital tiene consecuencias importantísimas para las tres áreas y el trabajo diario que hasta ahora conocemos.

    ¿Cómo repercutirá dentro de unos años el que las bibliotecas comiencen a prestar eBooks (soportes físicos) en los que leer libros digitales? ¿Cómo se harán entonces las adquisiciones de materiales en las bibliotecas? ¿Solicitarán los usuarios desideratas electrónicas vía web? ¿La llegada de los libros digitales supondrá cambios en la cadena documental tal y como tradicionalmente la entendemos? Si un libro es digital… ¿vendrá catalogado de origen? ¿Se comprará una sola vez para toda la red de un sistema bibliotecas como la de una comunidad autónoma? ¿Podrá copiárselo libremente en todo o en parte un usuario a su disco duro o estará sometida una protección de derechos de autor rígida como ahora? ¿Qué pasará con licencias como Creative Commons? ¿Qué va a pasar con las editoriales cuando cada vez más libros estén gratuitamente disponibles en Google Books? ¿Y con las bibliotecas? ¿Podrá ser escrito un libro por un único autor y reescrito por miles de autores anónimos (usuarios) que lo enriquezcan con sus comentarios? ¿Podrá estar disponible automáticamente para cualquier idioma instantáneamente y bajo demanda del usuario utilizando herramientas en línea de uso libre de terceros como Google Translator? ¿Cómo impactará el que las bibliotecas se convierten en archivos de libros de papel y en bibliotecas digitales de libros digitales? ¿Se comenzará de una vez por todas a desarrollar e invertir en el desarrollo de webs de bibliotecas (cada biblioteca una web y a cada usuario su web de la biblioteca)? ¿Cómo se redefinirán entonces los roles de los bibliotecarios? ¿A qué se dedicarán entonces? ¿Se transformarán en documentalistas los bibliotecarios?

    ¿Y los documentalistas y los centros de documentación? ¿Qué implica el cambio de la gestión de documentación en papel a documentación digital? ¿Qué implica el hecho de que estemos atados a software ofimático cerrado y propietario y la información digital codificada en formatos propietarios cerrados? ¿Cómo se va a gestionar la información digital? ¿Cómo se va a almacenar? ¿Cómo se va a dotar de orden al ingente cúmulo de documentos de los gigantescos repositorios de información digital que son los organismos públicos, entidades de todo tipo y empresas privadas que hoy por hoy son poco más que basura digital por la imposibilidad de recuperarlos de los ordenadores de sus redes, pasados unos años desde su creación, por la caducidad de los formatos propietarios con los que la información que contienen fue codificada o por la imposibilidad de recuperar los contenidos al no poder ser correctamente almacenados, ni compartidos ni accesibles en red para toda la organización, organismo, entidad, institución o empresa?

    Estamos creando agujeros de memoria. Los discos duros son en la mayoría de los casos cubos de basura digital, por la falta de orden, por la incapacidad de recuperar la información en el tiempo y por la incapacidad de transmitirla en el tiempo. Tenemos un grave problema informacional. La sociedad, las administraciones públicas y las empresas están atisbando la punta del iceberg del mismo. ¿Cuáles tienen que ser ante estas cuestiones los nuevos roles que tienen que adoptar los documentalistas?

    ¿Y los archiveros? ¿Y los archivos? ¿Qué va a pasar con los archivos cuando dejen de recibir cada vez menos documentación en papel? ¿Están preparados los archivos para comenzar a recibir la información en formato digital por canales en línea? ¿Para gestionarla? ¿Para preservarla? ¿Para indexarla, recuperarla y servirla digitalmente? ¿Para ofrecerla de forma ubicua en cualquier momento, a cualquier lugar y en cualquier soporte informativo? ¿Están preparados para recibir las tremendas cantidades de información digital que generan las administraciones públicas y los organismos hoy día? ¿Cómo van a asegurar las administraciones públicas la pervivencia de la información digital de sus procedimientos, de su actividad diaria, de su investigación, de su trabajo diario? ¿Supone esto la creación de gigantes bases de datos que constituyan de facto memorias digitales al igual que lo constituyen los archivos en papel? ¿Serán memorias cerradas como son prácticamente hoy día los archivos o se abrirán a la World Wide Web? ¿Si es así cómo y quién se va a ocupar de ello? ¿Los archiveros? ¿Están preparados y formados para hacer frente a este cambio tecnológico? ¿Qué va a suponer que de buenas a primeras los archivos tengan que informatizarse e incorporarse al mundo en línea? ¿Qué sistemas documentales van a dar soporte a todo esto? ¿Cómo podrán los historiadores el día de mañana acceder a la información histórica digital de administraciones y organismos? ¿Se tienen que convertir los archiveros en bibliotecarios, en documentalistas o en arquitectos de información?

  4. ¿Cree que los archiveros, bibliotecarios y documentalistas pueden ir de la mano?

    No es que puedan, es que deben. La digitalización es un proceso que conlleva una convergencia en cuanto a las tres áreas de conocimiento. Los límites de bibliotecas, centros de documentación y archivos y los roles de los profesionales que trabajan en ellos comienzan a desdibujarse y todos en cierta medida van a comenzar a asumir cada vez más tareas propias de los otros.

  5. ¿Hay “crisis” dentro de nuestro campo?
    Estamos viviendo una crisis, no sólo profesional sino también social, y esta afecta por igual a nuestro campo y a todos los demás campos profesionales. Aun con ello, el cambio digital no se va a parar lo que implica que antes o después va a haber una mayor necesidad de nuestros perfiles y más específicamente de todo lo que tiene que ver con la World Wide Web, la movilidad y la Arquitectura de la Información. Faltan profesionales que entiendan la información digital y como gestionarla y presentarla en los nuevos soportes. Y estos somos nosotros. Ahora mismo la situación social y económica está como está, pero en mi opinión, según se vaya reactivando la economía y el empleo creo que habrá una buena demanda de profesionales de información. Al fin y al cabo aunque en los últimos 34 años la sociedad española ha evolucionado y avanzado muchísimo en su transformación todavía tiene que realizar su particular transición de sectores improductivos como el de la construcción hacia una economía de la información. Vivimos en una Sociedad de la Información y debemos tender hacia una Sociedad del Conocimiento y eso exige profesiones altamente cualificadas. A futuro creo que ahí, hay un nicho de mercado importante.
  6. ¿Qué cree que hace falta para ser reconocidos por la sociedad?
    De ello ya hablé hace tiempo en Iwetel y he comentado un poco en la anterior pregunta. Pienso ante todo que hay que intentar superar de una vez por todas las posturas y visiones “victimistas” a favor de la proactividad y especialmente quitarnos ese complejo “de inferioridad” social/profesional que parece que tenemos. Creo que hay una labor importante que continuar desde las administraciones públicas para promocionar más las bibliotecas y para dotarlas de mayores recursos económicos y de personal titulado algo que hay hacer mediante una tarea continua de sensibilización política en aquellos niveles en donde se pueden adoptar verdaderamente las decisiones y las políticas de estímulo e inversión necesarias. En estos momentos puede que sea complicado de lograr, pero no por ello deja de ser un objetivo legítimo, irrenunciable por parte de las asociaciones profesionales, facultades de Documentación y colectivos de nuestro ámbito.

    Un segundo aspecto es continuar con la labor de evangelización de la profesión, sea desde la blogosfera (hay muy buenos blogs de profesionales de la información que dan a conocer excelentemente nuestro campo) como desde las asociaciones profesionales e instituciones oportunas.

    Por último, creo que hay que estimular decididamente la colaboración entre las facultades de biblioteconomía y documentación y las empresas. Aun a pesar de las OTRIs pienso que existe una gran falta de comunicación entre universidad y empresa y en este ámbito, quizá fuera interesante la organización de foros anuales conjuntos que servirían para darnos a conocer más entre las mismas.

  7. Bibliotecarios, archivero o documentalista… ¿se nace o se hace?

    Se hace. La vocación se adquiere en base al entorno personal, vivencias e intereses pienso.

NUEVAS TECNOLOGÍAS

  1. ¿Qué le parece la incorporación de las Nuevas Tecnologías en las bibliotecas y archivos? ¿Son necesarias o se podría vivir sin ellas?

    La incorporación y el uso de las Nuevas Tecnologías de la Información y especialmente de las relacionadas con la Web me parece un proceso inevitable y esencial que se está dando en todos los centros y unidades de información por dos razones principales:

    Primera, hoy día no se puede entender una unidad en la que se gestione información sin herramientas tecnológicas que permitan el procesamiento automatizado de todas o de cualquiera de las operaciones de la cadena documental. Las tecnologías nos aportan artefactos, instrumentos que potencian y amplifican los procesos que lleva a cabo el profesional de la información, durante cualquiera de estas fases. El papel está decayendo en su uso. Por citar tan sólo un ejemplo, si un día nos interesa encontrar una cita de un artículo que leímos en alguna ocasión, si la interfaz es una revista de papel o la estantería de nuestra biblioteca o de la biblioteca de nuestra facultad ¿acaso podemos introducir una o varias palabras clave que recordamos del artículo en un cajetín de búsqueda, pulsar un botón y obtener una lista de documentos relacionados, hacer clic en un hipervínculo y obtener el documento en el mismo instante?

    Para cubrir ciertas necesidades de información y en buena parte de las ocasiones, los buscadores y particularmente Google, son muchísimo más cómodos y potentes por su inmediatez, relevancia, simplicidad y facilidad de uso, y más fiables a menudo que un profesional de la información. Además ofrecen herramientas tecnológicas inimaginables en cualquier biblioteca, centro de documentación o archivo hace tan sólo diez años, tales como traducciones automáticas en línea o búsqueda de documentos en otros idiomas a partir de una consulta en la lengua materna propia gracias a la cual podemos acceder a documentos escritos en más 40 lenguas de otros países. Ya sólo de por sí, esos sistemas de traducción automática, instantánea, son una gigantesca revolución. Las barreras idiomáticas están cayendo.

    Tenemos un gran reto profesional que asumir.

    Las tecnologías son un medio que el profesional de la información y las unidades de información tienen que adoptar obligadamente. No podemos seguir tratando la información como la trataban Otlet y La Fontaine hace casi un siglo. Ya va siendo hora de que como profesionales superemos nuestra aversión a los ordenadores y a la informática y asumamos los nuevos roles que tenemos delante nuestro y de que los políticos que tienen la capacidad de aprobar las inversiones necesarias para la implantación de los sistemas tecnológicos en las unidades de información correspondientes comiencen de una vez por todas a tomar las decisiones oportunas y aprobar las partidas presupuestarias necesarias para modernizar las unidades de información y comenzar a realizar la transición tecnológica del papel a lo digital.

    En segundo lugar y estrechamente relacionado con lo anterior, vivimos en un ecosistema tecnológico y digital. Nuestros usuarios utilizan ordenadores de sobremesa, portátiles, miniordenadores o neetbooks, teléfonos móviles, smartphones y dentro de muy poco, eBooks, dispositivos todos ellos cada vez más conectados entre sí, y más conectados permanentemente a la World Wide Web en cualquier lugar, en cualquier momento y con un conjunto de software y herramientas de gestión que conforman un esperanto tecnológico para 4.000 millones de personas sustentado por el uso de principalmente:

    • tres sistemas operativos o entornos desktop: Windows, Linux y Leopard,
    • cuatro sistema operativos móviles: Symbian y últimamente Maemo (ambos utilizados por Nokia), Windows Mobile y Android. En estos momentos desconozco si el futuro Windows Phone utilizará Windows Mobile o Microsoft desarrollará un nuevo sistema operativo ad-hoc y ¿se arriesgará y será abierto? para móviles,
    • cuatro paquetes ofimáticos desktop y en las nubes: Microsoft Office, OpenOffice, IWorks y GoogleDocs,
    • tres buscadores: Google, Yahoo y Bing,
    • cinco navegadores: Firefox, Explorer, Opera, Safari y Chrome,
    • tres redes sociales y profesionales: Facebook, Tuenti y LinkEdin,
    • una herramienta que es a la vez medio de comunicación, soporte y entidad de convergencia de todas ellas: la World Wide Web.

    …y desde el momento en que nuestros usuarios utilizan de forma masiva estas herramientas tecnológicas tenemos que responder a sus necesidades en su mismo lenguaje, con sus mismas herramientas, por sus mismos canales y con interfaces y formatos de visualización adaptados a los dispositivos que utilizan si queremos dar un servicio eficiente y efectivo.

    El papel es cada vez menos el soporte de la información del que se ocupa la Biblioteconomía, la Documentación y la Archivística del año 2009. La información digital es el producto y el formato que le está dando el relevo.

  2. ¿Qué es para usted la Web 2.0? y… ¿la Biblioteca 2.0?

    Aunque algunos son críticos con esta concepción y con el propio término creo que la Web 2.0 supone un punto de inflexión en la evolución de la World Wide Web.

    La Web 2.0 tiene su base en la mejora del hardware y de las telecomunicaciones, en la implantación masiva de la banda ancha, en la consolidación de los estándares del W3C, en la evolución de los navegadores, en la evolución de los lenguajes de programación centrados en la Red, en la aparición de tecnologías que mejoran y enriquecen sustancialmente la interacción de los usuarios con los sitios y con aplicaciones en línea tales como Ajax y, muy especialmente, en la aparición de herramientas que aumentan la capacidad de los usuarios para comunicarse, difundir sus contenidos de manera sincrónica y refundirlos en nuevas y diversas formas (mashups) así como en la aparición de redes sociales y profesionales.

    Todos estos cambios han tenido un profundo impacto en la Web misma, en las sociedades, en la economía, en las empresas, en las administraciones públicas, en la capacidad de generar información, de describirla, de indizarla, de encontrarla y recuperarla, de compartirla, de distribuirla, de reutilizarla y en última instancia de hacer emerger el conocimiento de forma colaborativa y una cierta forma de conciencia colectiva, así como un profundo impacto en las personas y en su forma de relacionarse de manera que se está configurando un gigantesco grafo mundial social con todo lo que ello conlleva.

    Esta es la Web que existe en el año 2009 y de ahí que, desde que se pronunció por primera vez el término en 2004 se hable de Web 2.0 y de punto de inflexión.

    Los cambios han sido profundos, si no, el término no habría sido adoptado y no habría pervivido hasta hoy, y se han dado en todos los ámbitos, tecnológicos, económicos, sociales e informativos. Al igual que en el siglo XIX el cambio vino de la mano de la Revolución Industrial hoy el cambio se sustenta en la World Wide Web y para ser más concretos en esta llamada Web 2.0.

    Y es una tendencia que no ha hecho más que empezar porque además de la crisis económica estamos viviendo otra más singular y llamativa para nosotros como profesionales de la información, la crisis del cambio de los soportes informativos. Por primera vez desde la aparición de la imprenta el papel está perdiendo terreno frente a la información digital y a la emergencia de una tremenda multitud de nuevos soportes informativos (ordenadores, portátiles, ultraportátiles o netbooks, PDAs, eBooks, Smartphones, móviles y quizá en un futuro no muy lejano y por fin, el papel digital).

  3. Ante todo ello ¿Qué es, o qué debería ser la Biblioteca 2.0?

    Pues es una organización sensible y permeable a su entorno tecnológico, social y cultural, sensible y permeable a las necesidades de sus usuarios, que se comunica con ellos con sus mismas herramientas, en sus mismos medios y por sus mismos canales. Que sale fuera de sus muros. Que tiene una triple cara o dimensión:

    • La local que es primordial y que debe seguir constituyendo el eje central de su existencia dado que, como organismo físico, está localizado en un espacio físico concreto, en el que presta sus servicios físicos a una comunidad de usuarios concreta. Su ámbito local y el atributo físico son sus rasgos característicos en esta dimensión.
    • La dimensión red: en cuanto que forma parte y pertenece a un sistema bibliotecario que ha de existir en línea y ser ubicuo. En cuanto a que aglutina y forma una comunidad social de usuarios a los cuales aporta y de los cuales se beneficia de las sinergias del trabajo colaborativo en red, de la generación colaborativa de información y de la compartición colaborativa del conocimiento.
    • La internacional en cuanto que forma parte de la World Wide Web, en la cual tiene que participar y de la cual con sus recursos, en su alcance y funciones se debe ocupar.

    Todo ello implica unos cambios verdaderamente profundos tanto en la institución física que conocemos como biblioteca como en los roles actuales de los bibliotecarios. En las bibliotecas de hoy aunque se han introducido soportes multimediales y los ordenadores, fundamentalmente se sigue trabajando con papel.

    Es hora de dar un paso adelante y comenzar a desarrollar e invertir recursos en gestionar las otras dos dimensiones de la biblioteca que implica que sale y que existe más allá de sus muros, la dimensión red y la internacional. De tener presencia en la Web, de prestar servicios en línea, de ser ubicua y de comenzar a trabajar en red y prestar nuevos soportes informativos físicos tales como eBooks, portátiles ¿quizá incluso móviles o smartphones? a sus usuarios.

    ¿Acaso no es así como se dará cumplimiento a esa función primordial de las bibliotecas expresada en el Manifiesto de la UNESCO de 1994?

    “La libertad, la prosperidad y el desarrollo de la sociedad y de los individuos son valores humanos fundamentales. Estos sólo podrán alcanzarse mediante la capacidad de que ciudadanos bien informados puedan ejercer sus derechos democráticos y desempeñar un papel activo en la sociedad. La participación constructiva y la consolidación de la democracia dependen tanto de una educación satisfactoria como de un acceso libre y sin límites al conocimiento, el pensamiento, la cultura y la información”.

    ¿A la luz de esto? ¿Cómo debe cumplir hoy día la biblioteca pública su misión? En 2002 la IFLA promulgó en su manifiesto sobre Internet que:

    • “La libertad intelectual es la libertad de cada persona a tener y expresar sus opiniones y buscar y recibir información, es la base de la democracia y el fundamento del servicio bibliotecario.
    • La libertad de acceso a la información, sin importar el soporte y las fronteras, es una responsabilidad primordial de los bibliotecarios y documentalistas.
    • El libre acceso a Internet ofrecido por las bibliotecas y servicios de información ayuda a las comunidades e individuos a conseguir la libertad, la prosperidad y el desarrollo.
    • Se deberían eliminar las barreras para la circulación de información, especialmente las que fomentan la desigualdad, la pobreza y la frustración”

    y muy especialmente que:

    “Las bibliotecas y los servicios de información son portales fundamentales para acceder al contenido de Internet. Para algunos ofrecen comodidad y ayuda, mientras que para otros son los únicos puntos de acceso disponibles. Son un medio para superar las barreras creadas por las diferencias en los recursos, la tecnología y la formación”.

    ¿A qué están esperando los organismos privados, las instituciones educativas y las administraciones públicas para asumir los Manifiestos de la IFLA?

  4. ¿Qué importancia tienen para usted las Redes Sociales? ¿Cree qué son un avance para las relaciones con otros profesionales?

    En cuanto a las profesionales reconozco que sí, como herramienta creo que constituyen un importante avance y que pueden brindar buenas oportunidades para el desarrollo de la carrera profesional personal dado que superan las limitaciones geográficas, son una buena herramienta de comunicación directa con los departamentos de recursos humanos de las empresas, organismos o instituciones y en muchos casos, incluso directamente con sus responsables lo que hace posible y facilita la comunicación más cercana y estrecha, diálogo que de otra forma podría no existir como ha sido lo más habitual hasta hace nada. Esto puede abrir muchas puertas.

    Las redes profesionales son herramientas estupendas para darse a conocer y para obtener nuevas oportunidades profesionales. Eso sí, de nada sirve su existencia si nuestros usuarios no pueden acceder a las mismas por carecer de recursos materiales (ordenadores o conexión a Internet) o no pueden utilizarlas porque no tienen las mínimas habilidades informacionales para ello y para sacarlas todo el partido que se las puede sacar, lo que crea un círculo vicioso, punto en el cual tienen su entrada los profesionales de la información como alfabetizadores en información y en nuevas tecnologías.

    Y en cuanto a las redes sociales no terminan de convencerme por algunas cuestiones. Las redes sociales existen en la World Wide Web y son supranacionales. Las cláusulas de privacidad y los términos de uso de las mismas son redactadas (hasta que los usuarios han dicho basta,¿dónde están las agencias de protección de datos y qué pueden hacer si es que pueden hacer algo con todo esto?) de manera unilateral y no son precisamente diáfanas. Su estatus jurídico es cuando menos incierto. Por otro lado aunque teóricamente el usuario tiene el control y la potestad sobre su información personal realmente me pregunto si es así ya que parece que sólo tiene la potestad de crear y aportar (incrementar) información al sistema y de mantenerla actualizada, pero no de eliminarla una vez creada. Al menos no con la misma pasmosa y asombrosa facilidad con la que se crea o se actualiza. Y a veces incluso no puede ser suprimida de ninguna manera ya que una vez que es publicada, en muchas ocasiones es automáticamente indexada por los buscadores y por ende recuperable a través de los mismos, redistribuida, recombinada y publicada desde cualquier parte del mundo, en otras redes y sitios más allá de la propia red en que se publicó originalmente. Ante esto, ¿no tienen ninguna responsabilidad las empresas que gestionan las redes sociales y profesionales ante sus usuarios y el uso indebido que se pueda hacer de la información por parte de terceros por ofrecerla de forma pública, abierta y en formatos en los que puede ser fácilmente redistribuida? ¿Dónde se encuentran los límites de esa “Web de los datos” que está preconizando Tim Berners-Lee y que se nos está viniendo encima. A veces no existe la opción de borrar un perfil totalmente de una red social. ¿Por qué? o si se le ofrece dicha opción en muchas ocasiones está francamente inaccesible cuando borrar un perfil debería ser tan fácil como crearlo. ¿Por qué negarse a que el usuario pueda suprimir SU información PERSONAL cuando lo desee?

    Estas son algunas de las principales razones por las que no terminan de convencerme las redes sociales aunque hay más de las que tocará hablar quizá, en algún otro momento. No obstante e independientemente de mi opinión, el hecho es que las redes sociales existen, están siendo utilizadas y cada vez lo van a ser más. En cualquier momento, por cualquier empresa, organismo, institución o persona y desde cualquier lugar. Ante ello y como profesionales de la información, al igual que tenemos la obligación de formar y alfabetizar a los usuarios en su uso, tenemos la obligación de formarlos y concienciarlos en cuanto a las implicaciones que supone utilizarlas y en cómo hacerlo de forma adecuada. La educación y la concienciación es la única manera de que uno pueda saber cómo preservar su intimidad, qué compartir y qué no. Cuando uno publica algo en la Web o establece un vínculo profesional o personal con alguien a través de una red tiene que ser consciente de lo que implica.

    Las redes sociales están cambiando la sociedad y las relaciones humanas. Las fronteras geográficas y lingüísticas están literalmente desapareciendo en la World Wide Web y ello impacta directamente en el mundo real y físico y en las personas. Estamos comenzando a ser conscientes de ello y estamos aprendiendo y observando cómo se está haciendo. Los patrones de uso de las redes sociales y profesionales están cambiando y después del boom viene la madurez y la toma de conciencia de lo que son por parte de las personas.

    Por último, cuando una red social comienza a representar una muestra significativa medible y estudiable por medios automatizados de la población a nivel mundial (Facebook tiene el mismo número aproximado de usuarios que la Unión Europea) creo que es un fenómeno que hay que observar muy de cerca y al que hay que prestar atención desde todos los frentes sociales y en cuanto a las personas se refiere.

Para terminar…

Un color: El rojo
Un número: El tres
Una manía: No soporto los politonos ni las músicas de los móviles en los vagones de metro.
Una ciudad:Tallín, capital de Estonia.

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